La Pincoya: una criatura mitológica del mar

Cuando los pescadores del archipiélago de Chiloé salen a pescar en sus embarcaciones saben que tendrán una buena pesca porque sólo deben esperar que una criatura hermosa emerja de las profundidades del mar. La Pincoya, con su danza sensual, les indicará cuando su labor será provechosa. No se pierda este interesante artículo!!

LA PINCOYA

¿Quién es La Pincoya?

La Pincoya es un espíritu femenino del mar presente en la mitología del archipiélago de Chiloé, ubicado al sur de Chile, tiene el aspecto de una bella y joven mujer de larga cabellera de color dorado, que emerge de los mares profundos semidesnuda con una falda hecha de sargazos. Siendo la personificación de la fertilidad marina, al emerger de las aguas indica al chilote con su danza ritual sobre la disponibilidad de peces y mariscos.

Si realiza su baile de frente al mar significa que habrá abundancia de pesca, si por lo contrario baila mirando las montañas, dándole la espalda al mar, el pescador comprenderá que la pesca será escasa. Si hay un naufragio la Pincoya protegerá a los sobrevivientes con su presencia y los que inevitablemente mueran serán conducidos por ella hasta el barco Caleuche donde revivirán y serán incorporados a su tripulación.

Apariencia

A diferencia de su hermano y esposo Pincoy que tiene rostro humano y cuerpo de lobo marino o de su hermana la sirena Chilota con cola de pez, la Pincoya tiene figura totalmente humana: larga cabellera rubia, un bello rostro, cuerpo hermoso ligeramente bronceado, sensual y juvenil que cubre parcialmente con un vestido hecho de sargazo, un alga gigante de color pardo. En ocasiones se presenta con un canasto repleto con peces y mariscos.

Leyenda

La Pincoya es resultado de la unión del gobernador de los mares, el poderoso Millalobo y de la humana Huenchula, su hermana es la sirena Chilota y su hermano es Pincoy, quien es también su esposo.

Millalobo y Huenchula

Millalobo es uno de los seres más importantes de la mitología chilota, su nombre se deriva de la palabra mapuche “milla” que significa oro y de la palabra española lobo en referencia al lobo marino. El torso y los brazos presentan el aspecto de un ser humano y la mitad inferior es de lobo de mar, el rostro presenta rasgo de humano y de lobo marino, su pelaje es dorado, de allí su nombre.

LA PINCOYA

No puede hablar pero sus balidos, parecidos a los del lobo marino, son fácilmente entendidos por los seres humanos. Nació de la unión de una mujer con un lobo de mar que la salvó de ahogarse.

Según la mitología mapuche, Caicai-Vilu, serpiente marina que dominaba el mar, después de la confrontación que tuvo contra Trentren, serpiente terrestre que domina la tierra y los volcanes, había decidido abandonar sus poderes sobre el mar y al encontrarse con Millalobo le agradó su aspecto y decidió delegar sus poderes en él.

Desde ese momento Millalobo fue el encargado de vigilar y controlar el nacimiento y desarrollo de los peces y los mariscos y decide el clima de los mares. Creó el barco fantasma Caleuche y todas las criaturas marinas, benignas o malignas le rinden respeto.

Huenchula era una muchacha indígena huilliche hija de una machi (chamán mapuche) de nombre Huenchur y de un leñador. Huenchula con su familia vivía en Cucao, ubicado en la costa este de la isla Grande de Chiloé y era considerada por todos la joven más bella del poblado y de sus alrededores.

Entre las labores que debía realizar la joven estaba la de acarrear agua desde un pozo cercano hasta la vivienda de su familia. Huenchur, su madre, la previno que no era conveniente que mirara su reflejo en las aguas del pozo ya que Millalobo podría tomar el aspecto de su rostro para espiarla sin que ella se diera cuenta del cambio, también le dijo que la criatura marina no podía salir del agua, porque si lo hacía sufría fuertes temblores en todos su cuerpo como si sintiera un frío irresistible.

Un día Huenchula le dijo a su madre que ya no deseaba seguir acarreando agua desde el pozo, no porque le resultara desagradable la labor sino porque sentía temor por un extraño ser, mitad lobo marino y mitad humano, que la miraba desde el agua con mucha insistencia. Huenchur le reiteró sus advertencias sobre no mirarse en las aguas, sin embargo la joven lo siguió haciendo, no por vanidad sino porque se sentía atraída por la extraña criatura acuática.

Hasta que un día Millalobo se cansó de solo admirar la belleza de la joven y alargando sus manos tomó las de ella. La chica se asustó y su primer impulso fue tratar de esquivar las fuertes manos que tomaban las suyas con ternura, pero al notar la plácida mirada donde no se reflejaba ni la mínima intención de agredir se tranquilizó. La criatura no habló sino que emitió un suave balido propio de un lobo marino que, para su sorpresa, la joven entendió perfectamente.

Ya completamente enamorada de Millalobo, Huenchula acudía todos los días al pozo para encontrarse con su amado y él la llevaba mar adentro. Huenchur al descubrir los amores de su hija con la criatura marina le prohibió que siguiera visitando el pozo. Huenchula fue con su amante y le comunicó la orden que la había dado su madre, Millalobo enfureció y decidió llevarse a su joven amada y utilizando todo su poder derribó varios cerros y formó una laguna para que los padres de Huenchula no pudieran seguirla. Así Millalobo creó la Laguna de Cucao.

Huenchur junto con su esposo esperaba el regreso de su hija, sin temer nada ya que la sabían hacendosa y obediente. Pasaban las horas y Huenchula no volvía, la madre, angustiada, corrió al pozo ya con los peores presentimientos. Al llegar vio la laguna con las aguas revueltas y en sus orillas encontró la chunga que utilizaba Huenchula para transportar el agua. Entonces comprendió que la extraña criatura había raptado a su hija.

La Pincoya

Pasaron los meses y Huenchula no volvía. En la casa reinaba la tristeza y con el pasar de los días Huenchur se convencía de que nunca más vería a su amada única hija. Una tarde Huenchur y su esposo estaban, como siempre hablando y añorando a su hija, cuando , sin previo aviso, vieron entrar a Huenchula, tan bella como siempre trayendo en los brazos una lapa.

LA PINCOYA

Abrazó a sus padres con mucho cariño y entre lágrimas y risas le contó de su vida en los mares profundos, le habló de su esposo, el poderoso Millalobo y les dijo que en la lapa envuelta en una manta hecha de algas estaba lo más preciado, su hermosa hija. Le habló de la belleza de su hija pero le advirtió que no la descubrieran ya que, por ser la hija de un rey de los mares, sobre ella no podía posar la mirada de ningún mortal.

Luego les dijo a sus padres que traía muchos presentes de parte de su esposo, también les dijo que vendrían invitados a comer, amigos del poderoso Millalobo, por lo que tendrían que preparar todo. Huenchula salió de la casa en busca de los obsequios y a darles la bienvenida a los invitados, no sin antes reiterarles a sus padres la advertencia de que no debían mirar a su nieta.

Huenchur quedó dudosa ante la advertencia de su hija. Pensaba que, siendo su nieta hija de una criatura marina, tal vez por su aspecto extraño Huenchula no quería que la miraran. Comunicó sus pensamientos a su esposo y le dijo ¿Por qué sería malo que unos abuelos contemplaran a su nieta?

Diciendo esto tomó la lapa y descubrió a su nieta quedando ambos maravillados con la hermosa criatura a la cual cubría un indescriptible resplandor. Tan absortos estaban mirando esa maravilla que no notaron que el extraño resplandor salía de la casa emitiendo un ligero silbido y dentro de la lapa solo quedaba un charquito de agua cristalina.

Huenchula, que se encontraba cerca de la entrada de la casa, escuchó el silbido y corrió a donde se encontraba su hija; horrorizada miró que en la lapa solo había un pequeño charco de agua. Desesperada tomó la lapa, entre sollozos increpó a sus padres por lo que habían hecho y salió corriendo a la orilla del mar. Al llegar a la playa vertió lentamente el contenido de la lapa en las aguas y luego, sin dejar de llorar llamó a su esposo adentrándose en el océano.

LA PINCOYA

Al encontrarse con Millalobo, entre sollozos, le contó todo lo que había pasado. Él con una plácida sonrisa le dijo que volviera la mirada a su espalda y al hacerlo vio una lapa que se acercaba flotando sobre las tranquilas aguas.

Sobre la lapa venía una bella joven de cabellos dorados con un hermoso y ligeramente bronceado cuerpo cubierto apenas con un vestido hecho de sargazos, enseguida reconoció a su hija que mágicamente había crecido en muy poco tiempo.

Ambos padres decidieron llamar a su hija la Pincoya y juntos emprendieron el regreso a su hogar en las profundidades del mar. Desde entonces Millalobo delegó en su hija, La Pincoya, la tarea de cuidar la abundancia en peces y mariscos en los mares. Ella es la responsable de la fertilidad de las criaturas marinas y de evitar que la pesca excesiva acabe con ellas. El incentivo a la fertilidad de los mares no lo hace en su propio beneficio sino que comparte esta abundancia con el pueblo chilote.

Los pescadores saben que las noches de luna llena la Pincoya emerge de las aguas semidesnuda y si realiza su dulce y sensual danza mirando hacia el mar significa que la pesca será abundante, si, contrariamente realiza el baile con la cara vuelta hacia la tierra, de espalda al mar abierto indica que esa temporada habrá poca pesca y tendrán que navegar a otras regiones marinas para pescar. Si la escasez de la pesca y la marisca se prolonga por mucho tiempo y no aparece la Pincoya es porque los pescadores han cometido alguna falta y la princesa los castiga.

La Pincoya además de ayudar a los pescadores de pueblo chilote en su labor también los protege cuando ocurre un naufragio. Ella acompaña a los chilotes caídos al mar y los cubre con su manto protector evitando el ataque de las criaturas agresivas del mar. Si por alguna circunstancia inevitable algún pescador muere al naufragar, la Pincoya lo traslada amablemente hasta el barco Caleuche donde vivirán de nuevo como tripulantes llevando una vida eterna llena de felicidad.

Los pescadores cuentan que muchas veces han podido admirar a la hermosa joven sentada en una roca a orillas del mar peinando su hermosa cabellera dorada acompañada siempre de su hermano y esposo el Pincoy.

LA PINCOYA

El Pincoy

El Pincoy es hijo del poderoso rey Millalobo por ello es considerado un príncipe marino. Su madre es la humana Huenchula. Su cuerpo es el de un enorme lobo marino con un color parecido a deslumbrante plata.

Sus manos son palmeadas igual que su cola, su rostro tiene aspecto humano muy varonil y atractivo con una melena color negra muy abundante. Su rostro hermoso resulta irresistible para las mujeres.

Se dice que es muy celoso y por eso siempre acompaña a su esposa La Pincoya sobre todo cuando realiza su danza por la fertilidad de los mares y se le responsabiliza de gran cantidad de naufragios cuando siente que los pescadores se acercan demasiado a la joven princesa.

Se encarga de que se cumpla rigurosamente las órdenes de su padre, vigilando el normal desenvolvimiento de los procesos en la vida marina, cuidando que los peces y mariscos se reproduzcan libremente y con abundancia, supervisa las labores efectuadas por sus hermanas, la Pincoya y la sirena Chilota, ayudándolas y protegiéndolas si es necesario. Con armoniosa voz interpreta una dulce y enigmática canción para que su esposa realice su sensual danza.

Junto con la Pincoya y la sirena Chilota acompaña a los pescadores muertos hasta el Caleuche protegiendo tanto a los difuntos como a sus hermanas con su enorme cuerpo.

La Sirena Chilota

La Sirena Chilota es un ser marino que se encuentra presente en los mitos de la cultura chilota siendo, tal vez, resultado de la combinación de la sirena europea con la criatura sumpall propia de la mitología mapuche.

Los sumpall son criaturas con una parte de pez y otra parte de humano que pueden modificar su apariencia tornándose en humanos completos y existen tanto del género femenino como masculino.

La Chilota es la más pequeña de los hijos de Millalobo y Huenchula. Su padre, que es quien asigna las actividades correspondientes a cada uno de sus hijos, encargó a la Chilota que se dedicara a pastorear los peces, protegiéndolos y llevándolos a sus sitios de alimentación. Otra de las actividades asignadas por Millalobo a su hija menor es acompañar a sus hermanos el Pincoy y la Pincoya a trasladar a los pescadores muertos durante un naufragio hasta el barco fantasma Caleuche.

La Chilota se encuentra con más frecuencia en los alrededores de la Isla Líate en el archipiélago de Chiloé en las noches de luna cuando sobre el mar flota una suave bruma. Generalmente se coloca sobre la roca más alta que encuentra en los alrededores y allí, utilizando un peine dorado se peina su larga cabellera rubia. En ocasiones balancea la cabeza imprimiéndole a sus cabellos un movimiento seductor.

Su rostro es de exquisita belleza con grandes ojos oscuros apenas rasgados y de dulce mirar, sus labios son delgados y extraordinariamente rojos. La parte superior de su cuerpo es el de una mujer de formas hermosas y sus piernas, al principio perfectamente torneadas poco a poco van cambiando hasta finalizar en una cola de pez cubierta completamente de escamas doradas.

Cuando se encuentra sobre la roca, a pesar de parecer abstraída en el cuidado de su largo cabello, está siempre atenta a cualquier ruido inusual y huye con rapidez cuando siente la presencia de algún hombre y se interna en lo más profundo del mar. Sin embargo en ciertas ocasiones, según su humor, atrae a los marineros con una dulce canción de amor.

La sirena Chilota en ciertas ocasiones, cuando se siente atraída especialmente por un pescador lo sigue a cierta distancia proporcionándole una pesca abundante esperando que él le retribuya su generosidad entregándole su amor. Si el hombre permite que ella se acerque ella tratará de seducirlo con su extraordinaria belleza, pero si el hombre se resiste ella le contará entre sollozos una triste historia de amor. Cuando ya ha alcanzado el corazón del marino lo hechizará y lo trasladará al fondo del mar donde ella habita con su familia.

El humano así seducido tendrá relaciones con la sirena y vivirá con ella en el fondo del mar recibiendo muchas riquezas, si por alguna razón decide volver a tierra es libre de hacerlo, pero en caso de tener descendencia con una humana sus hijos tendrán cola de pez en señal de haber sido amante de la Chilota.

El Caleuche

El Caleuche recibe varios nombres, entre otros se le conoce como el Barcoiche o el barco de fuego o del Arte. Según la leyenda cuando en los canales formados por las islas del archipiélago de Chiloé lo permite el clima ya que hay tranquilidad y el día es neblinoso, se puede oír música, ruido de cadenas y rumor de fiesta y a través de la espesa bruma se vislumbran los rasgos inconfundibles del barco fantasma.

Sin embargo si el Caleuche no desea ser visto puede transformarse a voluntad en un grupo de lobos marinos o en un banco de delfines o avanzar con una inesperada velocidad.Algunos sostienen que a bordo del Caleuche siempre hay fiesta otros en cambio dicen que las fiestas se hacen en tierra en las casas de los comerciantes con pactos con el buque y donde se encuentren muchas mujeres, en recompensa por su hospitalidad el Caleuche entregará al comerciante de forma gratuita gran cantidad de mercancías.

Según las diferentes versiones los tripulantes del barco son seres deformes como el Machucho, con una pierna pegada a la nuca, en cambio otros aseguran que son personas de buena presencia, muy bien vestidas pero, al contacto, su piel es fría como la de un cadáver.

Normalmente son personas que se comportan muy educadamente y están siempre dispuestas a socorrer a los marineros de otras embarcaciones que corran algún peligro o que hayan naufragado.

El origen de esta leyenda es asociado con muchas causas aún sin llegar a acuerdo de cuál es la definitiva. Algunos autores la asocian con la leyenda europea del holandés errante, otros argumenta que su origen proviene de la gran cantidad de naufragios ocurridos en el Estrecho de Magallanes, también se le explica por ataque de piratas y hasta se ha especulado sobre naves sumergibles no identificadas. Los más escépticos, sin embargo, lo relacionan con simple contrabando.

Según la versión basada en la mitología de Chiloé, Millalobo creó el Caleuche para que sus hijos, el Pincoy, la Pincoya y la sirena Chilota, trasladarán a los pescadores muertos en el mar en cualquier circunstancia y allí vivirían para servir como tripulación viviendo eternamente en una continua celebración llenos de alegría y satisfacciones.

Otra interpretación del mito cuenta que el Caleuche surca los mares emitiendo una música tan hermosa y atrayente que hechiza a los pescadores y los impulsa a acercarse al buque entonces son atrapados y los transforman en seres deformes con una pierna pegada a la nuca como la criatura imbunche que pertenece a la mitología mapuche, y desde ese momento son esclavizados y deberán servir como tripulación del barco por toda la eternidad.

Otra versión muy extendida sostiene que Millalobo creó el Caleuche a fin de que las machis, los calcus y los brujos de Chiloé comercializaran sus mercancías, para que hicieran sus fiestas y aprendieran y mejoraran sus habilidades mágicas.

Según esta versión los brujos, calcus y machis solo podían llegar al barco montando el caballo marino de chilote. Esta criatura es un ser que solo puede ser visto por quienes tienen poderes mágicos ya que es invisible para los demás. Su aspecto recuerda un caballo, tiene el morro alargado, las cuatro patas terminan en aletas de pez y una cola similar a la de un pez.

Cuando un comerciante de Chiloé disfruta de una repentina riqueza se dice, aún hoy en día, que efectuó un pacto con la tripulación del Caleuche porque según esta versión del mito una persona puede obtener del barco grandes riquezas y prosperidad en el comercio a cambio de ofrecer un lugar donde efectuar sus fiestas y las mujeres necesarias para ello.

La tripulación del Caleuche viven en grandes ciudades que se encuentran en las profundidades del mar, saben dónde encontrar los tesoros ocultos en los océanos y además tiene acceso a la Ciudad de los Césares o Ciudad Encantada de la Patagonia donde abundan enormes riquezas, según el mito. Los comerciantes que colaboraban con el Caleuche tienen derecho a parte de esta fabulosa riqueza.

El mito cambia en muchos aspectos en esta otra versión. Millalobo necesitaba un lugar donde llevar a los marinos muertos en el mar, buscó al Caleuche, que solo era un barco fantasma, y lo dotó de conciencia con la condición de que recibiera a los difuntos y los mantuviera toda la eternidad con toda la felicidad. Caleuche recibió grandes poderes con los cuales podía modificar su forma por su propia voluntad.

El Caleuche se enamoró de una loba marina y, transformándose en un enorme lobo marino, retozaba y navegaba con ella con gran felicidad. Un día los pescadores de Puerto Montt atraparon a la loba marina y la asesinaron con inusitada maldad. El Caleuche se enfureció y juró tomar venganza. Causó varias erupciones del volcán Calbuco, cercano a Puerto Montt, inició grandes incendios que consumieron extensas propiedades e incluso raptó a mujeres del lugar.

Además de atacar a la población del puerto también se ensañó contra los pescadores atrapando a los que podía atraer y convirtiéndolos en esclavos para toda la eternidad. Castiga a quien ose mirarlo deformando su rostro y el cuerpo, dándole la muerte o causándole una penosa locura.

La Pincoya en el arte y la cultura

La Pincoya ha sido el tema de inspiración en numerosas manifestaciones artísticas. En la música podemos mencionar:

El compositor, músico y folclorista chileno Raúl de Ramón incluyó su tema “La Pincoya” en el álbum de 1968 “El Arte de Los de Ramón”. “Nostalgia de La Pincoya” fue un tema incluido en el álbum “Colores de Chiloé” de la Banda Bordemar, grupo musical que hace fusión de música folclórica de Chiloé con música de cámara, pop y jazz.

La banda chilena de power metal Six Magics grabó la canción “Goddess of the sea” y la incluyó en el álbum “The secrets of an island” en 2003. En el álbum “Risas del Agua” de la cantante de canciones para niños argentina Magdalena Fleitas fue grabada la canción “La Pincoya y el Pincoy”.

El filme de 2014 “Hijo del Trauco” incluyó en su banda sonora la melodía compuesta por Miranda y Tobar “El Duende y la Pincoya”. Otras canciones dignas de mención son “La Pincoya” de Lavinia Lamar, “La tristeza se la Pincoya” del grupo Madera y “La Pincoya” del grupo Ancahual.

En otras actividades también se encuentra a la joven princesa como el videojuego de acción y aventuras Abyss Odyssey de ACE Team donde la Pincoya es uno de sus personajes.

Una especie de ave marina del género vulgar golondrina de mar recién descubierto en la zona austral de Chile se les dio el nombre común de golondrina de mar Pincoya al notar los científicos que el ave hacia movimientos parecidos a una danza sobre el agua.

En las esculturas La Pincoya también dejó su huella: En la Plaza de Armas de Ancud en la provincia de Chiloé se encuentra la escultura del escultor Ramón Octavio Pérez Gallardo “La Pincoya” elaborada con la piedra de origen volcánico conocida como piedra cancagua en tamaño natural. Además de la Pincoya otros personajes de la mitología de Chiloé tienen esculturas en esta plaza.

En la Plaza de Armas de la comuna de Castro en la región de los Lagos del Archipiélago de Chiloé se ubica una fuente con la estatua de la Pincoya elaborada en aluminio.

La escultura, que está colocada de frente al mar, fue elaborada por un grupo de artistas compuesto por el arquitecto Jonás Retamal y los escultores Marco Orellana, Andrés Figueroa, Mauricio Álvarez, Ximena Zaiter y Jenny Straumann.

En honor al capitán Juan William en la ciudad y puerto oceánico de Punta de Arenas en la provincia de Magallanes se erigió en 2013 el monumento Goleta Ancud, compuesto de once tripulantes incluyendo dos mujeres y un niño y al propio capitán William, además contiene una gallina, una cabra, un gallo y los personajes mitológicos el Millalobo y la Pincoya. La particularidad que presenta la figura de la Pincoya es que tiene cola de pez.

En la capital de Chile, la ciudad de Santiago en la comuna de Huechuraba, al norte de la ciudad, el escultor Eduardo Keymer construyó entre 1960 y 1965 una escultura de la Pincoya con cola de pez y a su lado el Pincoy con cabeza de león.

La mitología chilota

La mitología chilota tiene su origen en la interpretación del universo propio de la cultura mapuche, de las condiciones particulares de aislamiento de los chilotes y las leyendas traídas por los españoles a partir del siglo XVI.

Este aislamiento permitió una evolución de una mitología particular independiente a la de otras regiones chilenas. Sin embargo fue a partir del mestizaje desarrollado a raíz de la llegada de los españoles, cuando se introduce la tradición religiosa cuando se puede hablar de una mitología propiamente dicha.

Un aspecto que sirve para ejemplificar el sincretismo entre la mitología chilota y las leyendas europeas es el caso del Caleuche también conocido como buque de los brujos. Este buque fantasma navega por la superficie del mar pero también posee características submarinas y posee una velocidad extraordinaria y puede transformarse a voluntad en cualquier objeto o ser viviente.

Etimológicamente se asocia el nombre Caleuche se asocia con el mapuche “caleutun” que significa cambiar de condición y la palabra “che” con el significado de gente, leyéndose “gente que se transforma”.

Ahora bien como hace notar el autor de Geografía del mito y la leyenda chilenos, Oreste Plath, el barco del comandante holandés Vincent van Eucht que dio pie al mito del holandés errante se llamaba “Calanche”. Igual que el Caleuche el Calanche es un barco fantasma que debe vagar eternamente con su tripulación esclavizada.

Según la mitología el archipiélago de Chiloé fue creado por Trentren Vilu y Caicai Vilu durante su tremendo combate. Ambos seres eran serpientes que dominaban diferentes mundos. Caicai era una serpiente marina que dominaba los mares y Trentren una serpiente de tierra que dominaba ese territorio.

Caicai enfureció por la forma en que los hombres trataban los dones marinos que ella les entregaba y golpeando el mar con su cola creó una inmensa ola para que inundara toda la tierra y así castigar a los humanos llevándose todo al fondo del mar.

Los hombres comenzaron a rogarle a Trentren que los ayudara y ella vino en su defensa. Subió a su lomo a todos los hombres que pudo para llevarlos a territorios más altos donde no los alcanzara el agua, a los que no pudo subir a su lomo los convirtió en aves para que escaparan volando y a los que ya habían sido alcanzados por las agua los convirtió en peces y otras criaturas marinas. Trentren hizo crecer los cerros para que las aguas no pudieran llegar a ellos esto enfureció más a Caicai que esta vez atacó directamente a Trentren.

Entonces comenzó una fenomenal batalla entre ambas serpientes que duró mucho tiempo, al tener un poder de iguales proporciones la lucha se prolongaba sin que hubiera una ganadora definitiva. Al final, ya cansadas, cesó el combate. Ninguna logró vencer pero Trentren logró evitar que Caicai inundara toda la tierra como era su intención. Sin embargo TrenTren no pudo recuperar las tierras inundadas dándole forma definitiva a las costas chilenas.

Caicai sintió que había sido vencida por no alcanzar su objetivo de inundar toda la tierra para ser ella la más poderosa.

Cuando Caicai conoció a Millalobo le gustó su aspecto y su don de mando por ello decidió delegar todo su poder, desde ese momento Millalobo fue el encargado de vigilar y controlar el nacimiento y desarrollo de los peces y los mariscos y decide el clima de los mares. Creó el barco fantasma Caleuche y todas las criaturas marinas, benignas o malignas le rinden respeto.

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