Apolo y Dafne, una trágica historia de amor

Se dice que Daphne fue el gran amor de Apolo y su más grande obsesión, pero lo cierto es que no importa si era una deidad acostumbrada a cumplir sus caprichos, Apolo y Dafne nunca estuvieron juntos ¡Descubre el relato de este amor imposible!

APOLO Y DAFNE

La historia de Apolo y Dafne

Este mito griego habla del amor de Apolo por la preciosa dríade Dafne, quien nunca correspondió a sus sentimiento, gracias a Eros.

Aun cuando no era habitual para un dios que el objeto de su afecto se le resistiera, pues era casi imposible que una ninfa o mujer mortal en la mitología griega se resistiera al amor de un dios, Dafne lo hizo y perdió la vida tratando de escapar de este peligroso amor.

El mito narra que una vez Apolo, el dios de la belleza, la perfección y la poesía, encontró a Eros, que hoy generalmente conocemos como Cupido, lidiando con sus arcos y flechas, pues las usaba para enamorar a la gente.

Apolo que acababa de ganarle a Python, un horrible monstruo con apariencia de víbora que habitaba en la tierra, muy cerca de la ciudad de Delfos, regresaba más arrogante que nunca por su victoria.

Burlándose de Eros le dijo que dejara las armas guerreras a poderosos dioses como él y encontrara otros pasatiempos, lo que Eros percibió como un menosprecio a su deber de obsequiar el amor y la pasión a los demás.

Esto enfureció al testarudo Eros que decidió vengarse del audaz Apolo. Eros se subió a una roca del monte  Parnassus y lanzó dos flechas: una afilada y con punta de oro y otra roma y con punta de plomo.

La afilada flecha con punta de oro atravesó el corazón de Apolo causando un amor desenfrenado por el primer ser vivo que viera y la otra con punta de plomo golpeó a Dafne, una hermosa ninfa de los árboles, creando una intensa aversión por el amor en su corazón.

APOLO Y DAFNE

En ese momento, Apolo vio a Dafne, que estaba cazando y se enamoró perdidamente, pero como era de esperarse la ninfa no estaba interesada. Ella rechazaba constantemente el amor del glorioso Apolo, a pesar de sus repetidas súplicas y galerías.

De manera similar, detestaba a todos los otros hombres que intentaban atraparla. Se dice que Leucipo, un hombre guapo, había estado tan desesperado por ganar a Dafne que se disfrazó de una chica y se mezcló con su compañía. Sin embargo, las ninfas entendieron su engaño y lo mataron.

Mientras tanto, Apolo persiguió persistente a Dafne, quien desesperada corría para escapar de él y proteger su virginidad.

La ninfa realmente agotada, suplicó la ayuda de su padre, el río Peneus, quien escuchando las oraciones de Dafne encontró una particular solución. Existen otras historias donde la ninfa Dafne recurre a su madre Gaia en vez de a su padre.

Lo cierto es que aunque parezca imposible, Peneo o Peneus transformó a la ninfa en un lindo y pequeño arbusto con excelente olor. Cuando Apolo al fin pudo alcanzar a Dafne, ésta comenzaba a transformarse, su cuerpo se cubría con una corteza de gran dureza, sus pies fueron sustituidos por raíces que se enterraban con firmeza en el suelo y su hermosa cabellera se pobló de hojas.

Esta planta era el laurel, que se llama en griego, Daphne, tal como el nombre de la ninfa. No hay que explicar lo desconsolado y triste que Apolo se sintió ante la pérdida de Daphne y lloró junto al arbusto que una vez fue su amada. El poeta Ovidio lo resume muy bien en las Metamorfosis:

La más bella de las doncellas, estás perdida para mí. Pero al menos serás mi árbol. Con tus hojas mis vencedores arquearán sus cejas. Tendrás tu parte en todos mis triunfos. Apolo y su laurel se unirán donde sea que se canten canciones y se cuenten historias.

Esto explica por qué el laurel es un símbolo de Apolo y por qué los ganadores de las competiciones de deportes, música y poesía fueron coronados con hojas de esta planta, pues era la forma de recordarla eternamente.

La historia breve de el dios Apolo y Dafne hicieron del laurel el símbolo del dios y el  del homenaje a los poetas y campeones.

Tan importante fue la historia de Apolo y Dafne en la existencia del dios que la sacerdotisa en el oráculo de Delfos, masticaba hojas de laurel para comunicarse con Apolo y dar sus profecías a la gente.

La persecución de Dafne

El encuentro breve y desafortunado de Apolo y Dafne ha sido plasmado en muchas obras de arte. La historia de la hermosa ninfa de montaña, que tuvo la mala suerte de atraer el afecto de Apolo, el dios de la razón, la música y la poesía.

Apolo y Dafne condenados al infortunio por el resentido Eros, costó la vida de Dafne y el desamor de Apolo, quien orgulloso e intrépido, cazador de monstruos y dueño del oráculo de Delfos no pudo alcanzar el amor de la ninfa.

La flecha de plomo disparada por Cupido que hizo a la ninfa tan insensible al amor que prefirió dejar de vivir como ninfa y transformarse en un arbusto fue recreada entre otros por  Giovanni Battista Tiepolo.

Este artista italiano, en su obra Apolo persiguiendo a Dafne, elaborada entre 1755 y 1760, en óleo sobre lienzo, plasma de manera hermosa la inmortal historia de Apolo y Dafne. Hoy se encuentra en Galería Nacional de Arte en Washington D.C. y que pertenece a la Colección Samuel H. Kress.

Es posible imaginar la escena en la escultura Apolo y Dafne, del artista oriundo de Italia Gian Lorenzo Bernini, elaborada entre 1622 y 1625.

La obra en mármol con estilo barroco, retrata a Dafne transformándose en la planta y Apolo a punto de alcanzarla. Actualmente se expone en la ciudad de Roma en la Galería Borghese.

El laurel en la Antigua Grecia

Apolo y Dafne, una historia turbulenta gracias a la desmedida actitud de Eros será recordada para siempre. A pesar de que ahora era un elegante laurel, la atracción y la reverencia del dios hacia Dafne continuaron y Apolo mantuvo el árbol de laurel en la más alta estima y sobre todos las demás plantas.

Por lo tanto, Apolo hizo un voto a Daphne, que usaría su inmortalidad para hacer que el árbol de laurel fuera siempre verde, para que ella viviera para siempre.

Él también formó una corona de sus ramas, que usaría para poder tenerla siempre entre sus brazos. Esta simple acción convirtió al laurel en un símbolo especial para él y para los demás poetas y músicos inicialmente.

Luego con el tiempo, cuando los Juegos Pitios se realizaron en Delfos en honor al dios Apolo, cada vencedor recibió una corona de laurel como premio, siendo una costumbre y un símbolo de honor que perduró por mucho tiempo.

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