Orígenes de los símbolos Budistas y su significado

El objetivo principal de las tradiciones budistas es superar el sufrimiento, salir de la oscuridad y de la ignorancia, abandonar el ciclo interminable de muerte y renacimiento logrando por fin el nirvana. Cada escuela interpreta el camino a seguir de una manera diferente pero en todas los Símbolos Budistas son parte de esa vía.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Símbolos Budistas

Todas las religiones tienen su simbología particular con la que tratan de dar a conocer sus creencias, el budismo no es la excepción, todo lo contrario, esta religión está repleta de símbolos, prácticas espirituales y ritos. Pero para poder entender el significado de los símbolos budistas es necesario conocer primero quien fue su fundador y que es el budismo.

Buda Gautama

Siddhartha Gautama nació en el seno de una familia aristocrática en el estado soberano independiente de Sakia, ya desaparecido. Su padre fue Suddhodana un rajá o miembro de la asamblea gobernante y su madre fue la princesa del reino de Kolii, Mahamaya. El padre de Siddhartha deseaba que este se convirtiera en un gran rey, por eso le construyó tres palacios para que viviera y lo crió alejado de las prácticas religiosas y evitó que conociera el sufrimiento humano.

Cuando el joven cumplió dieciséis años lo casó con la princesa Yashodhara, su prima de la misma edad. A los pocos años Yashodhara dio a luz al que sería su único hijo Rahul. A pesar de que Siddhartha vio colmada todas sus necesidades por su padre, sentía que la vida de riquezas materiales no era el objetivo de su vida. Cuando cumplió treinta años salió del palacio por primera vez, fue allí cuando presenció lo que cambiaría su vida para siempre un anciano mendigo, un enfermo, un cadáver en proceso de descomposición y un ermitaño.

Siddharta comprendió que la enfermedad, la vejez y la muerte son parte de la vida y que ni la riqueza ni la nobleza podían evitarlas, comprendiendo que el autoconocimiento era el único medio para entender el sufrimiento. Por eso decidió abandonar su hogar, su familia y su riqueza para dedicarse a buscar el fin del sufrimiento. Al salir a escondidas del palacio cambió sus lujosos ropajes por la ropa sencilla del primer mendigo que encontró. Este evento fue llamado “La Gran Partida”.

Gautama comenzó a pedir limosnas por las calles de la ciudad de Rajagriha, llevando una vida ascética por un tiempo. Luego abandonó la ciudad y aprendió meditación yogui de dos brahmanes ermitaños. Aprendió las enseñanzas del filósofo Arada Kalama quien le pidió que se uniera a él, pero Siddhartha después de un tiempo lo abandonó.

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Después estudió con Udaka Ramaputta hasta que fue capaz de lograr la etapa de la percepción-no percepción, el nivel más elevado de abstracción mental luego también lo abandonó porque sintió que ya no tenía nada más que enseñarle.

Luego se dirigió al suroeste de la India. Allí junto a seis compañeros trató de lograr la iluminación a través de la práctica se severas austeridades y mortificación del cuerpo, después de seis años en que estuvo a punto de morir comprendió que estos métodos solo nublan la mente y mortifican el cuerpo sin conducir a una mayor comprensión. Estando tan demacrado que los huesos se notan por debajo de la piel recuerda un momento de su infancia y ve a su padre arando entonces logra un estado de concentración maravilloso y refrescante, el dhyana.

Se dio cuenta que la abstracción meditativa, dhyana, era la vía correcta para lograr el despertar. Había descubierto el “camino medio”, una forma moderada, sin los extremos del hedonismo y de la mortificación, y con él también halló el “Noble camino óctuple” como lo llamó en su primer discurso “Discurso de la puesta en movimiento de la rueda del Dhamma”

Una mujer del pueblo llamada Sujata lo vio tan demacrado que pensó que era un espíritu que le concedería un deseo y le ofreció una taza de arroz con leche y miel. Una noche Siddhartha se sentó bajo un ficus, la “higuera arbórea sagrada”, prometiendo que se mantendría allí hasta encontrar la verdad. Según los biógrafos el rey de los nagas (semidioses con forma de serpientes) cubrió a Siddhartha con su caperuza cuando comenzó una tormenta.

Después de pasar cuarenta y nueve días continuos de meditación en la luna llena del mes de Vaisakha, Siddhartha alcanzó la iluminación, el estado de body, y una imagen completa de la naturaleza y la causa del sufrimiento humano, la ignorancia, así como los pasos necesarios para eliminar esta razón. A partir de ese momento Siddhartha sería llamado el Buda, el despertador o, también se puede traducir como el iluminado.

Al despertar Buda descubrió la causa de los sufrimientos y cómo evitarlos, este hallazgo se llama “Cuatro nobles verdades”. Ya en sí no estaba la ilusión del falso yo, su ser estaba por encima del empecinamiento y del despego, estaba más allá del espacio y del tiempo, de la vida y de la muerte, que había detenido el rodar del Samsara.

Comprendió que el body es el estado de despertar más alto y puede ser alcanzado por cualquier criatura siendo el camino correcto que lleva al Nirvana, que es el aspecto más importante del despertar. Buda permaneció meditando varios días. Dudaba sobre si era conveniente transmitir esos conocimientos adquiridos.

No estaba seguro de que las personas sumergidas en la avaricia, el odio y el engaño pudieran ver el verdadero Dharma, cuyas ideas eran muy profundas, sutiles y difíciles de entender. Pero su amor y su compasión por todas las criaturas de la tierra lo llevaron a decidirse a convertirse en maestro.

Budismo

Los seguidores de esta enseñanza la llamaron Dharma (Enseñanza) o Bodhidharma (Enseñanza de Buda). La palabra “budismo” fue acuñada por los europeos durante el siglo XIX. El budismo ha sido definido como religión, como filosofía, como enseñanza ética, como tradición cultural, como educación, como civilización y como una ciencia de la conciencia.

El budismo ha sido reconocido mundialmente con aproximadamente quinientos millones de practicantes, lo que representa cerca del siete por ciento de la población del mundo. El erudito ruso Yevgeny Alekseevich Turchinov sostiene que hay que conocer el budismo para entender las culturas orientales que están sumergidas en él profundamente como las culturas de China, de Corea, del Tíbet, de la India y de Mongolia. El budismo es la religión oficial de Bután, Camboya, Laos, Myanmar y Tailandia.

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Conceptos básicos de aprendizaje

Después de años de meditación Buda comprendió que las personas son la responsables de su sufrimiento por su apego a la vida, a las cosas materiales y a la inmutabilidad del alma siendo algo que se opone a la variabilidad del universo. Para dejar de sufrir, entrar en el nirvana, despertar y ver la vida como es el camino para lograrlo es a través de la meditación y el autocontrol siguiendo los cinco mandamientos.

Buda afirma que lo que él enseña le llegó a través de la meditación, la contemplación y no por inspiración divina. Sus enseñanzas no son dogmáticas y cada persona las debe verificar por su propia experiencia:

“No aceptes mi enseñanza simplemente por fe o por respeto hacia mí. Al igual que un comerciante en un bazar lo comprueba cuando compra oro: caliente, derrite, corta, para convencerse de su autenticidad, solo verifica mi enseñanza, y sólo después de estar convencido de su verdad, ¡acéptala! “.

Después de más de dos mil quinientos años el budismo ha adquirido muchas creencias y rituales diferentes, algunos budistas se centran en el autoconocimiento a través de la meditación, otros se apoyan en las buenas obras, otros enfatizan la adoración a Buda. Sin embargo las diferentes escuelas budistas comparten entre si algunos principios filosóficos.

Las Cuatro Nobles Verdades

Buda estableció el basamento para entender el sufrimiento y cómo acabar con él que se conocen como Las Cuatro Nobles verdades:

Dukkha

Duhkha es un concepto básico del budismo. El duhkha es el sufrimiento pero entendido como insatisfacción, ansiedad, preocupación, miedo, insatisfacción profunda por la inconstancia, sensación de que “faltar algo”, frustración. La vida es imperfecta y por tanto el sufrimiento y la insatisfacción (dukkha) existen y son universales.

SÍMBOLOS BUDISTAS

El budismo sostiene que los seres vivientes se empecinan y se aferran a cosas y situaciones que no son permanentes, lo que los lleva inevitablemente al sufrimiento (duhkha) y los coloca en el estado de samsara, el ciclo en que se repiten los nacimientos y las muertes.

Trishna

El dukkha se origina del trishna (tṛṣṇā o trishna) que es el ansia causada por los deseos, por los sentidos o por el placer sensual. Es la búsqueda de la satisfacción inmediata a través de la sensación o situaciones placenteras. El trina se puede presentar de tres maneras: kama tanha, anhelo de los placeres de los sentidos; bhava tanha, anhelo a continuar en el samsara, el ciclo de vida y muerte; y vi bhava tanha, anhelo a no experimentar la realidad del mundo y sus consiguientes sentimientos dolorosos.

Siendo el “yo” una creación no permanente de la mente no se puede buscar su satisfacción permanente a través de logros, objetos, personas o situaciones no trascendentes.

Nirvana

El sufrimiento se acaba cuando se termina el anhelo, el duhkha acaba cuando cesa el trishna, a esto se le llama nirvana. El nirvana significa terminar con el ciclo del samsara y por ende el fin del renacimiento.

Noble camino óctuple

El noble camino óctuple es la vía indicada por Buda para lograr el cese de duhkha (anhelo, sufrimiento) la liberación del samsara y lograr el nirvana que pueden seguir tanto monjes como laicos. Este camino busca evitar los extremos que son la búsqueda del placer por un lado y por el otro la excesiva mortificación.

El noble camino óctuple consta de ocho pasos dividido en tres grupos: Sabiduría: visión correcta, intención correcta. Moral: discurso correcto, comportamiento correcto. Disciplina espiritual: esfuerzo correcto, atención plena correcta, concentración adecuada. El camino no es lineal, no se sigue un paso tras otro sino es más bien espiral. Cada una de las partes que lo constituyen es importante durante todo el camino.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Entre los símbolos budistas el noble camino óctuple se representa con la rueda del Dharma en el cual cada rayo de la rueda representa un paso del camino. Este símbolo budista también representa al budismo en general.

Samsara

Como ocurre en todas las más importantes religiones de la India, en el budismo el samsara es considerado duhkha, es decir que implica sufrimiento y dolor que se perpetúa gracias al deseo y la ignorancia (avidya). Se refiere al ciclo de nacimiento repetido, la existencia mundana y luego la muerte. El camino budista es la vía para liberarse de la vida samsárica y alcanzar el nirvana.

Este renacimiento no involucra a ninguna alma. En la doctrina budista no existe el concepto de un yo permanente ni el de un alma eterna como sí ocurre en el hinduismo y en el cristianismo. Este concepto sin alma se llama anatta en el budismo. El budismo desarrolla de una manera amplia la teoría del renacimiento y de los reinos donde ocurre, especialmente el budismo tibetano donde existe la doctrina de la rueda de la existencia (Bhavacakra).

Según los textos posteriores budistas el renacimiento podría darse en seis reinos diferentes, tres buenos: reino celestial, reino humano y reino de semidioses y tres reinos malos: reino animal, reino fantasmal y reino infernal. Este ciclo de renacimientos acaba cuando la persona alcanza el nirvana.

Algunas doctrinas budistas sostienen que existe un ser que no se puede explicar con palabras (avaya) migrante de una vida a otra a pesar que sostiene que no existe un “alma” perdurable. Sin embargo la mayoría de las tradiciones budistas sostienen la conciencia de la persona (vijñāna) que evoluciona y existe continuamente y es la que experimenta el renacimiento y la redención.

El budismo tibetano y del oriente de Asia sostiene, como dice la escritura budista Samyutta Nikaya del Canon Pali que entre cada renacimiento existe un estado intermedio, sin embargo la doctrina Theravada sostiene que el renacimiento es instantáneo sin tiempo de espera.

Karma

Dentro del budismo el karma (hacer, acción, trabajo) es quien impulsa samsara. Las actuaciones buenas (kusala) y las malas actuaciones (akusala) son las productoras de “semillas” de la conciencia que germinaron en esta vida actual o en los futuros renacimientos. El karma es esencial en las creencias del budismo, no implica fatalidad ni es la causa de todo lo que le sucede a una persona.

Toda acción realizada por una persona intencionalmente (karma) tiene consecuencias que aparecerán cuando las circunstancias lo hagan posible, lo que llamado maduración (vipaka) o dar el fruto (phala). Dentro del budismo el karma es cualquier acción intencional (cetana) del habla, del cuerpo o incluso del pensamiento, por lo que las acciones cualesquiera que sea su generación hechas sin intención no produce karma. Todas las acciones buenas y malas producen karma que se acumulas así las acciones no hayan sido físicas sino solo de palabra o de pensamiento.

En las tradiciones budistas el karma tiene consecuencias que se reflejan en el reino en que se renace, la forma de ese renacimiento y en las circunstancias más trascendentales de la vida. Las cosas no suceden por casualidad sino por el karma según explica Buda en el Cual kamma vibhanga Sutta y funciona sin que haya intervención externa afectando todos los reinos del renacimiento incluyendo los dioses.

Sin embargo el karma no significa destino ni algo predeterminado ya que las consecuencias no son automáticas sin importar las tendencias e incluso las prácticas budistas permite generar conocimientos que pueden cambiar estas tendencias, aunque algunas condiciones no se pueden cambiar ni siquiera por un Buda. El karma no se debe considerar un castigo y no hay intervención divina en su aplicación.

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Surgimiento condicionado

Con la teoría del surgimiento condicionado (Pratītya samutpāda) u origen dependiente, el budismo explica las relaciones del ser y su naturaleza con el devenir, con la existencia, con el renacimiento y la realidad última. Exceptuando el estado de nirvana todo lo demás es dependiente según el budismo. Los estados físicos y mentales se originan y son dependientes de otros estados físicos y mentales que existían previamente y a su vez estos causarán otros estados físicos y mentales que dependen de ellos.

Según la creencia budista en el origen dependiente la ontología no se basa en un dios creador ni en el concepto védico de un ser universal sino en la causalidad. En el budismo el surgimiento condicionado son las condiciones generadas por una variedad de causas que obligatoriamente provocan consecuencia dentro y a lo largo de la vida, como el karma, conduciendo al renacimiento en uno de los reinos en la otra vida.

A través de una doctrina a la que llaman Doce Eslabones (Nidānas) se generan los ciclos de renacimiento aplicando la teoría del surgimiento condicionado. Esta doctrina sostiene que la ignorancia (Avidyā) existe, las  generaciones kármicas (Saṃskāras) existen, entonces la conciencia (Vijñāna) existe, igualmente se vincula al cuerpo sensible (Nāmarūpa), a los seis sentidos (Ṣaḍāyatana), a la estimulación sensorial (Sparśa), a la sensación (Vedanā), al anhelo (Taṇhā), al aferramiento (Upādāna), al devenir (Bhava), al nacimiento (Jāti) y al decaimiento, vejez y muerte.​

Para romper el vínculo de los doce eslabones es necesario eliminar la ignorancia en primer lugar porque si no el proceso se repetirá infinitamente. Al romper las doce Nidānas se produce el nirvana.

Nirvana

El objetivo final del camino budista es el despertar de samsara con el que se logrará el cesar del sufrimiento y se llegará a la verdadera naturaleza de la existencia que es el nirvana. Nirvana significa literalmente “apagar”. Según los textos budistas es el autocontrol y la moderación lo que al final leva el fin de los ciclos de sufrimientos.

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El estado de nirvana es la situación de completa liberación, de iluminación total, de máxima felicidad indescriptible según sostienen los textos budistas y de otras religiones de la India. Sin embargo, en la práctica la mayoría de los budistas laicos, se limitan a buscar un mejor renacimiento a través de varios rituales, las buenas acciones y de las donaciones a los monjes.

Simbolismo budista

Los símbolos budistas son una forma como el arte budista expresa algunos aspectos del dharma, la ley cósmica y en orden y las enseñanzas del Buda, teniendo sus inicios alrededor del siglo IV a.C. Los símbolos budistas antropomorfos comenzaron a aparecer del siglo I de nuestra era en el arte greco budista de Gandhara combinándolos con los símbolos budistas posteriores. El budismo tibetano le incorporaría posteriormente muchas innovaciones.

Simbolismo Mahayana

En las escuelas de la rama budista Mahayana los símbolos budistas y los objetos sagrados tienen un significado esotérico. Existen ocho símbolos budistas auspiciosos que son utilizados tanto en la rama Mahayana como en la rama Vajrayana que se han extendido a otras culturas como el arte indio, tibetano, nepalí y chino.

Flor de Loto

El loto es una planta acuática que tiene un papel muy importante en el arte de las religiones de la India principalmente en el hinduismo, el budismo, el sijismo y el jainismo. Dentro del budismo en las escrituras Anguttara Nikaya, Buda se compara a sí mismo con la flor de loto. En sus palabras dice que la flor de loto brota de las aguas fangosas sin ninguna mancha, a medida que se eleva por encima de todo libre ce cualquier impureza.

Dentro de los símbolos budistas la flor de loto representa la pureza de los tres vajras, cuerpo, palabra y mente; que flotan por encima de las aguas turbias que son el aferramiento a lo material y a los deseos físicos. Después del despertar de Buda Gautama sus primeros pasos hicieron que brotarán por todas partes flores de loto, según la leyenda. Al maestro budista del siglo VIII Gurú Rimpoché, considerado el segundo buda, fundador del budismo tibetano, es conocido como Padmasambhava, “el que nació de un loto”.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Dentro del budismo chino los ocho símbolos budistas auspiciosos representan ocho órganos internos del cuerpo de Buda, la flor de loto representa el hígado de Buda. El loto en el budismo se representa con cuatro, ocho, dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro, ciento ocho o mil ocho pétalos. El número de pétalos se identifican con las chacras del cuerpo y con los componentes numéricos del mandala.

En el tantra budista el loto representa la matriz divina siendo es venerado como principio fértil. La unión de dorje, representando al órgano masculino, y el loto simboliza la unión del vacío y la forma, espiritualmente simboliza la penetración y el incremento de los vientos psíquicos a través del canal central del cuerpo sutil abriendo los pétalos de las chacras.

En el arte budista, en el hindú y en ciertas ocasiones en el arte jainista se utiliza una flor de loto a modo de pedestal para colocar las figuras de divinidades.

Dentro de los símbolos budistas los colores de la flor de loto tienen un significado: el blanco representa el corazón de Buda, y la pureza de la mente, del cuerpo y del espíritu. El rojo representa las emociones asociadas con el corazón como el amor, la pasión y la compasión. La flor de loto de color azul representa la supremacía de la del espíritu sobre los sentidos simbolizando la sabiduría, el conocimiento, la inteligencia y el aprendizaje.

La flor de loto rosada representa a Buda. El color purpura representa el misticismo y la espiritualidad. La flor de loto dorada representa la iluminación total.

En los cuatro grandes rituales o actividades del tantra se utilizan las semillas de loto. En los rituales pacíficos su utilizan especialmente semillas de loto blanco junto con cristal, perlas, coral blanco, conchas y cuentas de marfil. Si los rituales son para el crecimiento y la acumulación junto con las semillas de loto se usan semillas del árbol bodi, cuentas de oro, de plata y de bronce.

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El Nudo sin Fin

El nudo infinito o el nudo sin fin es un nudo simbólico del Asta mángala, los ocho símbolos budistas auspiciosos que suele representar en forma de enrejado o de flor. Está muy presente con la artesanía china y profundamente relacionado con el budismo. Considerado un diagrama de suerte y representa la longevidad, la continuidad, el amor y la armonía.

Siendo uno de los ocho símbolos budistas auspiciosos está presente en el arte religioso chino especialmente en el budismo tibetano, budismo Vajrayana, que se practica principalmente en el Tíbet y en Mongolia, en las regiones de Tuva, Kalmukia, Bután, Nepal, Buriatia; también se encuentra en el budismo mahāyāna, practicado más en el resto de China, en Corea, en Japón y Vietnam.

Entre los símbolos budistas del Tíbet es en sus orígenes un símbolo de amor y está relacionado con el surgimiento condicionado de los fenómenos. Al no tener principio ni fin es representación de la sabiduría infinita de Buda y también de la unidad entre la sabiduría y la compasión.

Al nudo sin fin dentro de los símbolos budistas se le dan varios significados, se le relaciona con la continuación eterna de la mente, dentro del budismo tibetano el icono de nudos sin fin representa samsara, el ciclo sin término de sufrimiento, de nacimiento muerte y renacimiento.

Es una representación de la unidad entre la compasión y la sabiduría. Representa la interacción entre las fuerzas antagónicas del dualismo cosmológico hasta que lleva a su unión y por consiguiente a la armonía universal.

Representa la simbiosis entre la cultura religiosa y los estados seculares. Representa la eterna unión entre el vacío (shunyata) y el surgimiento dependiente, la verdadera esencia de la realidad de la existencia.

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Uno de los significados más relevantes es representar la sabiduría sin fin de Buda. Este nudo sin término representa el alcance completo de las dignidades inconmensurables y los cinco skandhas, los cinco tipos de la sabiduría primordial. Al simbolizar las enseñanzas de Buda, el nudo sin fin representa la continuidad de los doce enlaces de origen interdependiente que subyacen en el ciclo de la existencia.

Los Peces Dorados

En un principio los dos peces dorados representaban los dos ríos sagrados de la India: el Ganges y el Yamuna, ambos relacionados con los canales de la luna y el sol que llevan el ritmo alternativo de la respiración originándose en las fosas nasales.

Entre los símbolos budistas los peces dorados representan la sabiduría, la audacia, la alegría, la perdurabilidad y la pureza. Representa la capacidad de recorrer el camino del samsara, con su océano de sufrimiento sin temor, sin ahogarse para luego dar el salto de los peces sobre el agua, sirve de representación del el abandono del ciclo del sufrimiento, de la rueda de samsara.

El Estandarte de la Victoria

Entre los símbolos budistas auspiciosos el estandarte de la victoria representa el cuerpo de Buda y el triunfo de la sabiduría que se encuentra en sus enseñanzas sobre la ignorancia. El Sutra del Manojo de Buena Fortuna (Arya mangalakutanama mahayanasutra) dice:

“El cuerpo como el estandarte que proclama el triunfo sobre el ejército atacante de Mara”

Por lo que el estandarte de la victoria representa, además, el triunfo de Buda sobre los cuatro Maras (cuatro tentaciones) que fueron las cuatro dificultades que se le presentaron a Buda en su camino hacia el despertar y a la realización espiritual. Cada Mara representaba un obstáculo: el Mara que contamina las emociones, el Mara de la pasión, El Mara del temor a la muerte y el Mara del orgullo y de la lujuria. A raíz de su triunfo sobre los Maras a Buda se le llama el Victorioso.

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Según las tradiciones el propio Buda colocó el estandarte de la victoria sobre el la cima del Monte Meru, para proclamar su triunfo sobre los mara y haber llegado a la iluminación, convirtiendo en ese acto al Monte Meru en el eje central del universo.

El estandarte de la victoria eran insignias que utilizaban los ejércitos indios enarbolándolos después de obtener una victoria en el campo de batalla. Es por eso que entre los símbolos budistas representa el triunfo de Buda sobre la ignorancia para obtener la iluminación y alcanzar Nirvana.

Es por ello que el budismo tibetano no solo representa la imagen de Buda sino también una celebración sobre su triunfo sobre las emociones desordenadas, la lujuria, las pasiones y el miedo a la muerte por lo que está muy extendido su uso sobre los techos de los monasterios tibetanos.

Hay once formas distintas de estandartes de la victoria dentro de las tradiciones budistas tibetanas representando cada una un método específico para vencer a los contaminantes y las fuerzas negativas.

La forma más común del estandarte de la victoria es una insignia cilíndrica montada sobre un largo poste cilíndrico de madera rematada en la parte superior por un estandarte con forma de pequeña sombrilla blanca (chhatra) rodeada por una “gema que concede deseos”(cintamani). La sombrilla esta bordeada por una barra de cresta dorada ornamentada donde cuelga una bufanda amarilla. Muchas deidades utilizan el estandarte de la victoria como bandera de mano.

Los estandartes de la victoria que se colocan sobre los tejados de los monasterios y templos por lo general son de forma cilíndrica hechos de cobre batido, a menudo tienen forma de pequeña sombrilla circular con “gemas que cumplen deseos” con de cuatro a ocho cabezas de makaras al borde de la sombrilla donde se sostienen campanas pequeñas de plata. Estos estandartes por lo general se colocan en cada una de las cuatro esquinas de los monasterios o templos.

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El Parasol

En la antigüedad el parasol era utilizado para proteger a la raleza de los rayos del sol o de la lluvia, entre los símbolos budistas el parasol o paraguas representa la protección que ofrece el conocimiento de dharma contra el sufrimiento y los dolores. En la tradición budista también representa la cabeza de Buda.

Generalmente se representa como un parasol donde cuelgan brocados a la manera de faldas con flecos entrelazados, la empuñadura del parasol es una flor de loto y por lo común esta coronado con una llama. En las ceremonias de la las gompas tibetanas se utilizan los parasoles para cubrir y proteger a los grandes maestros.

Los maestros espirituales muy elevados utilizan parasoles de seda blanca o amarilla con forma cuadrada o circular. Los soberanos seculares utilizan sombrillas de plumas de pavo real El Panchen Lama y el Dalai Lama llevan ambos tipos de parasoles.

Entre los símbolos budistas representa la cabeza de Buda y representa la protección sobre los peligros materiales y espirituales que ofrece las enseñanzas de Buda. También representa la sabiduría y la compasión así como también la paz, la seguridad y la calma. La forma del parasol también ofrece información de su significado, si su forma es octogonal representa el noble camino óctuple, si es cuadrado representa los cuatro cuartos direccionales.

La Caracola

La caracola blanca que gira a la derecha (dextrógira) entre los símbolos budistas representa la voz de Buda y la divulgación del mensaje del Dharma por ser un instrumento utilizado para hacer llamados. Simboliza el cuello y la garganta de Buda.

Según la tradición budista la caracola sirve de símbolo del sonido hermoso, profundo, penetrante y omnipresente del Dharma que despierta a quien la escucha del sueño profundo de la ignorancia y lo incita a buscar y a alcanzar el bien propio y el de sus semejantes.

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Las caracolas fueron las trompetas originales. Los héroes míticos de las antiguas epopeyas indias llevaban caracolas. Uno de los principales atributos del dios indio Visnú es un cuerno de caracol llamado Panchajanya que significa tener el control sobre las cinco clases de seres vivos.

El jarrón precioso

El jarrón precioso también es llamado el jarrón de los tesoros inagotables, el jarrón del tesoro, la urna de la sabiduría y dentro de los símbolos budistas representa la abundancia y la liberación, está asociado con la riqueza que representa el tesoro que se encuentra en las enseñanzas del Dharma. Ya que de allí brotaron sus valiosas palabras el jarrón precioso representa el cuello de Buda.

El jarrón precioso representa el bienestar físico, la longevidad, la prosperidad, la abundancia, la sabiduría y muy especialmente el fenómeno del espacio; ya que el espacio es especialmente relevante en las enseñanzas de los cuatro elementos y las cinco luces puras.

El espacio es donde se encuentran todos los fenómenos, el espacio es lo que conecta y sirve de conducto de todo lo que se manifiesta y se encarna. Simboliza en el budismo Śūnyatā (todo está vacío y libre de permanencia y todo es mutuamente dependiente).

La representación del jarrón precioso entre la iconografía de los símbolos budistas se asemeja a las ollas de agua que son una de las pocas posesiones permitidas a un Bhikkhu o Bhikkhuni (monje o monja budista).

La Rueda del Dharma

La rueda de Dharma o Dharmachakra es el símbolo de la religión budista. Desde de el día en que en el Parque Gazelle (Parque de los Ciervos) en Isipatana cerca de Benarés , India, Buda Gautama diera a conocer a sus primeros discípulos las cuatro nobles verdades puso en movimiento la rueda de Dharma o Dharmachakra. Anteriormente en la iconografía de la India la rueda era un arma del dios de la tormenta Indra. Con esta arma Buda Gautama ataca los obstáculos, errores, apegos que no dejan que el hombre llegue al Nirvana.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Los ocho rayos de la Rueda de Dharma recuerdan las cuatro nobles verdades que enseñan que lograr el cese del duhkha y acabar con el sufrimiento solo se logra siguiendo el noble camino óctuple.

El noble camino óctuple consta de ocho pasos dividido en tres grupos: Sabiduría: visión correcta, intención correcta. Moral: discurso correcto, comportamiento correcto. Disciplina espiritual: esfuerzo correcto, atención plena correcta, concentración adecuada.

El camino no es lineal, no se sigue un paso tras otro sino es más bien espiral. Cada una de las partes que lo constituyen es importante durante todo el camino. En un principio la rueda era un símbolo de la realeza, durante el reinado del emperador Asoka pasó a ser símbolo del budismo

Estos ocho pasos sujetos con la conciencia en la rueda de Dharma por el aro que sirve de unión entre los rayos. El círculo simboliza la perfección. En el budismo tibetano la rueca de Dharma frecuentemente es representada rodeada de venados ya que, según la tradición fue puesta en movimiento por primera vez cuando Buda dio a conocer las cuatro nobles verdades en el Valle de los Venados en Isipatana cerca de Benarés, India.

Las Pisadas de Buda

Entre los símbolos budistas están las pisadas de Buda, “Buddhapada”, que dan a entender que él está presente dentro de las enseñanzas del Dharma, también quiere recordar que Buda fue un mortal que caminó sobre la tierra, recuerda así mismo que la vida espiritual se basa en la vida material. Que no se puede aspirar a trascender y olvidar la parte material de la existencia.

Por instrucciones dejadas por Buda, según las tradiciones, su imagen debe estar fuera de las enseñanzas por se utilizan para invocar la presencia del maestro diversos símbolos budistas como el león, la rueda de Dharma, el cuenco y las pisadas de Buda sin presentar su imagen.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Las primeras pisadas de Buta fueron representadas sobre piedra y son muy anteriores a las imágenes grabadas y esculturas representando la figura de Buda que aparecieron muchos siglos después. Por tradición todos los dedos de la representación tienen una longitud similar.

Por lo general se suele grabar uno de los símbolos budista en el centro de cada pie del las pisadas de buda, el más común de los símbolos budistas incluidos es la rueda de Dharma. También se puede representar un episodio memorable de la vida de buda.

Se considera importante no aferrarse la figura imagen humana de buda ni a una descripción física del maestro. Para el Zen Buda no es una persona física sino un estado espiritual. Las pisadas de Buda simbolizaron su tránsito por el mundo y su principal legado se debe aprender de las enseñanzas del Dharma.

Las pisadas de Budas son uno de los símbolos budistas más venerados en los países budistas como Tailandia y Sri Lanka. Según cuenta la leyenda Buda piso una piedra después que alcanzó el despertar y dejó sus huellas en ella. Aseguran que es posible encontrar huellas de Buda naturales y otra realizadas por los humanos. Existen huellas tan grandes que pueden tener treinta y dos, ciento ocho y hasta ciento treinta y dos símbolos budistas auspiciosos grabados en la planta.

En la India es común la veneración de los pies de los gurús y de las deidades, generalmente inclinando la cabeza hasta sus pies o debajo de ellos.

Los Ojos de Buda    

Los ojos de Buda también conocidos como ojos de la sabiduría con frecuencia se encuentran en las cuatro paredes exteriores de las estupas, templos budistas, para significar el poder omnisciente de Buda. Los ojos de buda entre los símbolos budista, representa la capacidad para despertar y ver la verdad a través de la meditación. Debajo de los ojos se representa una línea ondulada que es el número uno en sánscrito que representa la unidad de toda la existencia y que único camino para despertar y llegar al Nirvana es siguiendo las enseñanzas del Dharma.

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Entre los ojos esta un punto que representa el tercer ojo que simboliza el despertar y la iluminación del espíritu. La función de este tercer ojo es la mirada al interior, es el ojo de la sabiduría el que está dirigido al Dharma, mientras que los otros ojos miran hacia el exterior y el mundo material y representa la compasión de Buda

Vajra o Dorje

El vajra o dorje en tibetano, está relacionado con el budismo tántrico y por lo general es utilizado por el maestro budista en la mano derecha. Se le llama cetro diamantino y simboliza la autoridad espiritual. El vajra también representa el eje central, la estabilidad, la serenidad.

La palabra vajra en sánscrito significa rayo o relámpago y también significa diamante. En la mitología hindú la fuerza más poderosa que puede existir es el rayo y el diamante puede cortar cualquier cosa sin que nada lo corte a él por eso es la piedra preciosa más dura.

Entre los símbolos Budistas el vajra está representado como una especie de rayo estilizado. En el centro hay una esfera de donde sales dos flores de loto, cada flor de loto puede tener cuatro y en ocasiones ocho pétalos. Cada loto libera cinco rayos o en algunos casos se desprenden nueve rayos.

Uno de los rayos es el eje central y atraviesa todo el vajra. Los otros rayos se separan en distintas direcciones para después curvarse y converger todos uniéndose al rayo central. Cada rayo donde emerge del loto tiene la cabeza estilizada de una extraña bestia.

Cada parte de la vajra tiene su simbolismo. El centro representa la realidad de la existencia en el sentido budista, es decir, la plenitud, la perfección y el completo bienestar que no se puede expresar con palabras. Cada uno de los lotos que se generan de la esfera central representan el nacimiento, el desarrollo y el crecimiento armonioso y ambos representan en conjunto la dualidad básica de la existencia.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Los cinco primeros rayos simbolizan la sabiduría que está asociada a los cinco Budas. Los rayos siguientes, representan tres conjuntos de cinco cosas. Representan a los cinco elementos: la tierra, el agua, el fuego, el aire y el espacio. En segundo lugar los cinco agregados de la existencia condicionada: la forma, los sentimientos, las percepciones, los impulsos y la conciencia. Finalmente representa los cinco venenos mentales: la avidez, la aversión, el engreimiento, la distracción y la ignorancia.

Con referencia al simbolismo de los ejes uno representa al mundo de la iluminación y el orto al mundo sin iluminación ambas realidades de una misma existencia. Sobre la criatura estilizada presente en el loto donde emerge cada rayo, es la makara un reptil anfibio que une dos mundos opuestos une el agua y la tierra.

El árbol de Bodhi

El árbol de Bodhi es un árbol sagrado dentro de los símbolos Budistas. Según la leyenda Siddhartha Gautama se sentó bajo este árbol a meditar por varias semanas hasta que alcanzó la iluminación y se convirtió en un Buda. El árbol de Bodhi es una higuera del género Ficus religiosa, que se encuentra en la ciudad de Bodh Gaya, a unos 100 km de la ciudad de Patna en el estado de Bihar en la India.

Cuenta la historia budista que Shakyamuni Gautama se sentó a meditar bajo el árbol durante varias semanas. Cuando comenzó una tormenta muy fuerte, de las raíces del árbol surgió Muchilinda, el rey de los nagas (semidioses con forma de serpiente), quien se enroscó en el cuerpo de Gautama y lo cubrió con su caperuza para protegerlo. Al final Gautama consiguió la iluminación y se convirtió en un Buda, fundando así al budismo. Cuenta la tradición que después de alcanzar la iluminación Buda se quedó mirando al árbol sin pestañear durante una semana completa.

Los creyentes comenzaron a peregrinar hasta el árbol incluso durante la vida de Buda. Cuenta la leyenda que el rey Azoka llevaba cada año tributos al árbol y organizaba un festival en su honor. A la esposa del rey, Tissara Kha, no le gustaban tantas atenciones al árbol y se sentía celosa, cuando se convirtió en reina hizo que mataran al árbol. En el mismo sitio se plantó un vástago del árbol original y se erigió un monumento llamado Bodhi Manda Vijara.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Triratna, Las Tres Joyas

Triratna en sánscrito significa “tres joyas”. Las tres joyas son los tres grandes elementos que conforman la esencia del budismo. Las tres joyas son: el Buda, representa la iluminación, el despertar el nirvana, la budeidad suprema representada por el Buda Sakyamuni; el Dharma son las enseñanzas trasmitidas por Buda sobre sus descubrimientos sobre la verdad; la Sangha representada por la comunidad budista que practican el Dharma y al alcanzado cierto grado de comprensión de las enseñanzas.

Las tres joyas son uno de los símbolos budistas que representan los tres ideales básicos que inspiran la vida de los budistas, a lo que orientan su energía, y todas sus aspiraciones y búsquedas son a partir de ellas. El acto de buscar refugio en las tres joyas es lo que unifica a las diferentes formas de budismo existentes y de que estos tres ideales forman parte prominente en sus vidas.

Dentro de los símbolos budistas las tres joyas se representan con un círculo con una flor de loto en su interior, una vajra o una barra de diamante, con la rueda de la alegría o ananda chakra.

Buda. Quienes alcanzan el despertar espiritual total adquiriendo nueva sabiduría con sensación de total plenitud reciben el título de Buda. Quien alcanza esta plenitud detiene el samsara que es el ciclo de de existencias consecutivas que padecen quienes no han alcanzado la iluminación.

Según la tradición hay tres tipos de Buda: Samyaksambuddhas quienes logran el despertar y deciden enseñar sus conocimientos, incluyendo a Siddhartha Gautama ha habido veintiocho Samyaksambuddhas. Pratyekabuddhas aquellos que han lograda alcanzar la plenitud del nirvana pero deciden no transmitir sus enseñanzas. Savaka De los discípulos que son tratados como budas.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Dharma. En sánscrito tiene varios significados como “religión”, “ley de la naturaleza”, “ordenamiento social”, “buena conducta” y “virtud”. Es conocido como la verdad dentro del budismo, el sijismo y del jainismo. El termino budismo aparece por primera vez en el sánscrito clásico en el siglo I a.C. Tikitakas son las partes en las que se dividió el budismo. Existen tres tikitakas: sutras, enseñanzas de Buda. Vinaias reglas monásticas elaboradas por Buda Gautama. Abhidharma Comentarios o discusiones sobre las enseñanzas y las reglas monásticas legadas por Buda.

Sangha. Es la comunidad conformada por los budistas, se puede traducir como asociación o asamblea. El término sangha hace mención tanto a un grupo de personas, como un grupo de estudio, pero se refiere más específicamente a la totalidad de la comunidad practicante.

Leones de Fu

Los Leones de Fu son animales míticos de gran poder que tienen su origen en la tradición de los símbolos budistas y por ese motivo tienen gran difusión en el Sudeste Asiático, China, Japón, el Tíbet, Corea y Tailandia. Debido a que los chinos utilizan el término “Fo” para referirse a Buda puede decirse Leones de Buda.

Consecuentemente los Leones de Fu pueden encontrarse en las entradas de los templos budistas, en los palacios, en las tumbas imperiales, en los edificios de la dinastía Han y en las representaciones de bodhisattva Manjushri.

Los leones fueron introducidos a China junto con el budismo como símbolos de la protección de los hogares ya que estos animales no se encuentran en el arte primitivo chino. Los Leones Fu son considerados protectores contra los malos espíritus, contra las energías negativas, las malas personas, por lo cual se colocaban adornando edificios y casas.

Mudras

Dentro de los símbolos budistas se encuentran los mudras que son gestos, rituales o poses propios del budismo, el hinduismo y el jainismo. Algunos mudras se realizan utilizando todo el cuerpo pero por lo general se hacen con las manos y los dedos.

SÍMBOLOS BUDISTAS

Mudra bhumisparsha

En los símbolos budistas las en las estatuas de buda bhumisparsha se representa sentado, la mano derecha aparece apoyada sobre la rodilla derecha con los dedos de la mano apuntando hacia abajo. La mano izquierda está apoyada en el regazo con la palma hacia arriba. El significado del término bhumisparsha es “tocando tierra” o “poniendo a la tierra como testigo” y lo que representa el mudra bhumisparsha es el momento en el cual Buda Gautama alcanzó la iluminación bajo el árbol de Bodhi.

Mudra dhyana                                                          

En las esculturas que representan al Buda dhyana aparece con ambas manos sobre el regazo, la mano derecha con la palma hacia arriba descansa sobre la palma de la mano izquierda, por lo general los pulgares de ambas manos se tocan formando un triangulo sagrado. El mudra dhyana es el mudra dedicado a la meditación y es la representación de la sabiduría. Según la tradición esta es la postura asumida por Buda en el momento en que alcanzó la iluminación

Mudra abhaya

En las representaciones de Buda abhaya se muestra con la mano derecha levantada mostrando la palma de la mano y los dedos hacia arriba, mientras la mano izquierda descansa sobre el regazo con la palma hacia arriba cuando en la representación está sentado o con el brazo izquierdo pegado al cuerpo cuando se representa de pie. El gesto de Buda en este mudra se considera que refleja valentía. Representa a Buda luego de alcanzar la iluminación.

Mudra varada

En el mudra varada se representa a Buda con el brazo extendido con la palma abierta hacia el frente y los dedos extendidos.  Las cinco perfecciones están representadas por los cinco dedos extendidos: la moralidad, la generosidad, el esfuerzo, la concentración y la paciencia. Este mudra a veces es representado combinándolo con otros mudras y es símbolo de la compasión.

Mudra karana

El mudra karana es un gesto donde los dedos son representados ligeramente doblados sobre la palma excepto el dedo índice y dedo el meñique se representa apuntando hacia arriba. Según la tradición el objetivo de este gesto es alejar a los demonios y energías negativas protegiendo del mal.

Mudra dharmachakra

Este mudra es un gesto en donde la punta del dedo del corazón de una mano toca las puntas del dedo pulgar y del dedo índice de la otra mano lo que forma un círculo sagrado cerca del corazón. Con este mudra se simboliza la puesta en movimiento de la rueda de Dharma o Dharmachakra. Desde de el día en que en el Parque Gazelle (Parque de los Ciervos) en Isipatana cerca de Benarés , India, Buda Gautama diera a conocer a sus primeros discípulos las cuatro nobles verdades puso en movimiento la rueda de Dharma o Dharmachakra.

Mudra vitarka

En el mudra vitarka es un gesto donde se representa la mano derecha levantada hacia el frente y se forma un círculo con la punta del dedo índice tocando la punta del dedo pulgar mientras la mano izquierda descansa sobre el regazo con la palma de la mano hacia arriba. Este mudra representa la etapa cuando Buda imparte sus enseñanzas y el círculo simboliza el flujo de energía infinito.

Rueda de plegaria

La rueda de la plegaria también conocido como molinillo de oración es una rueda cilíndrica fabricada de metal, madera, piedra, cuero, o algodón en bruto montada sobre un eje. Generalmente sobre la superficie externa de la rueda está escrito el mantra Om mani padme hum en sánscrito, dibujos de dakinis protectores y los ocho símbolos budistas auspiciosos del Ashta mangala. Según la tradición del budismo tibetano hacer girar la rueda de las plegarias tiene el mismo efecto meritorio que recitar las plegarias.

A través de las ruedas de las plegarias, según los textos antiguos, se acumulan méritos y sabiduría (karma bueno) y se eliminan los elementos negativos (karma malo). En las prácticas del Tantra el practicante ve mantras que giran alrededor de los canales del cuerpo sutil (nadis), en especial rodeando el chakra meridional, para este fin las ruedas de las plegarias son una ayuda para desarrollar la capacidad para estas visualizaciones.

Los practicantes deben girar la rueda de las plegarias en el sentido de las agujas del reloj, que es la dirección en que están escritos los mantras, la dirección con que el sol y la luna cruzan el cielo. Mientras gira la rueda el practicante debe focalizar la mente repitiendo el mantra “Om mani padme hum”. Esta técnica enseña a estabilizar la mente mientras el cuerpo está en movimiento y además incrementa el mérito ganado por las plegarias.

Girar la rueda de las plegarias mientras se repite el mantra mejora significativamente los efectos de la plegaria. Según las escrituras incluso girar la rueda de las pegamos distraídamente también acarrea beneficios y méritos ya que hasta un insecto que cruce por la sombra de la rueda se beneficia.

Cada giro tiene el mismo valor en méritos que el de entonar el mantra en voz alta. Mientras más veces esté escrita la mantra “Om mani padme hum” más poderosa será la plegaria. La rueda se debe girar lentamente mientras se está consciente de la motivación y del espíritu del bodhicitta (deseo de alcanzar la iluminación). Al finalizar la sesión se dedican todos los méritos acumulados al beneficio de los seres sintientes. Al finalizar se repite por tres veces “om ah hum” como es lo tradicional al final de cualquier práctica budista tibetana.

Existen diferentes tipos de ruedas de las plegarias: la rueda mani o la rueda de las plegarias de mano es una rueda cilíndrica montada sobre un mango que puede ser de cualquier material que se hace girar sobre su eje por movimientos de muñeca.

La rueda de las plegarias de agua es solo una rueda que gira por la acción de una corriente de agua. Según la tradición el agua que toca las ruedas y las hace girar se convierte en agua bendita y lleva sus beneficios a los seres vivientes de los ríos, lagos o mares donde va a parar. Las ruedas de las plegarias de fuego son ruedas que giran por el calor del fuego o por la electricidad, la luz que emite la rueda de las plegarias purifica el karma de aquellos seres vivientes a los que ilumina.

Existen las ruedas impulsadas por los vientos, este viento que gira la rueda alivia el karma de los que toca. Muchos monasterios tienen ruedas de las plegarias estacionarias que son ruedas generalmente de metal puestas una tras otra de manera secuencial de modo que los que transitan por su lado pueden hacer girar las ruedas simplemente pasando sus manos por encima de ellas.

Om mani padme hum

Om mani padme hum es el mantra más famoso del budismo y el más usado en las ruedas de plegaria. La vibración de este mantra, según la creencia, ayuda al practicante a atrapar energías que lo iluminan es el mantra asociado al bodhisattva de la compasión, Avalokiteshvara en sánscrito o Chenrezig en tibetano.

La primera palabra del mantra “Om” es la sílaba sagrada de varias religiones de la India, “Mani” es la palabra para joya, “Padme” se riere a la flor de loto que es la flor sagrada de los budistas y “Hum” significa espíritu de la iluminación. Este mantra en el budismo tibetano se encuentra en todas partes y es la práctica religiosa que se encuentra más extendida siendo seguida tanto por monjes como por laicos.

Es muy común verla formando parte del paisaje, se puede ver tallado en rocas, a las que se le da el nombre de piedras mani, se puede ver pintada en las faldas de las colinas o bien escritas en los estandartes de la victoria y en las ruedas de la plegaria. En el siglo XI gracias a les raciones entre budistas de China, de Tíbet y de Mongolia este mantra penetró en el budismo chino e incluso en el taoísmo chino.

Los practicantes pueden interpretar el mantra de diferentes maneras o solamente como una secuencia de sonidos sin una definición definida. Tsangsar Tulku Rimpoché interpreta el significado del mantra entendiendo que cada sílaba es un medio para purificar cada uno de los reinos de la existencia por sus virtudes:

“Om” sus virtudes son generosidad, meditación y dicha, purifica el orgullo y el ego, su reino es Deva la deidad benévola, cuyo color es el blanco, su símbolo la sabiduría, deseándoles que nazcan en el reino prefecto de Patata.

“Ma” sus virtudes son paciencia y ética, purifica la envidia, la lujuria, su reino es Asura la deidad benévola, cuyo color es el verde, su símbolo la compasión, deseándoles que nazcan en el reino prefecto de Potata. “Ni” sus virtudes son paciencia y disciplina, purifica la pasión, el deseo, su reino es el humano, cuyo color es el amarillo, su símbolo cuerpo, habla, calidad mental y actividad, deseándoles que nazcan en el Paraíso Occidental.

“Pad” sus virtudes son sabiduría, diligencia, purifica la ignorancia, el prejuicio, su reino es el animal, cuyo color es el azul, su símbolo la ecuanimidad, deseándoles que nazcan en la presencia del Protector (Chenrezig).

“Me” sus virtudes son generosidad, renuncia, purifica la codicia, deseo de poseer, pobreza, su reino es el reino de los pretas, fantasmas hambrientos, cuyo color es el rojo, su símbolo la felicidad, deseándoles que nazcan en el reino perfecto de Potata. “Hum” sus virtudes son sabiduría, diligencia, purifica la agresión y el odio, su reino es el Naraka, inframundo, cuyo color es el negro, su símbolo calidad de compasión, deseándoles que nazcan en la presencia del Trono de Loto (de Chenrezig)

Con referencia a este mantra Buda Gautama dijo “Es el mantra más beneficioso. Yo mismo llevé a cabo esta aspiración a todos los millones de Budas y subsiguientemente recibí esta enseñanza del Buda Amitabha.” El Decimocuarto Dalai Lama, Tenzin Gyatzo también comentó sobre este mantra:

“Es muy bueno recitar el mantra «Om Mani Padme Hum», pero mientras lo haces, debes pensar en su significado, porque el significado de sus seis sílabas es grande y extenso…La primera, «Om» simboliza el cuerpo, habla y mente impura del practicante; también simbolizan el cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buda.

El camino lo indican las próximas dos sílabas. «Mani», que significa «joya», simboliza los factores del método, la intención altruista de lograr la claridad de mente, compasión y amor. Las dos sílabas, «Padme», que significan «loto», simbolizan la sabiduría. La pureza debe ser lograda por la unidad indivisible del método y la sabiduría, simbolizada por la sílaba final «Hum», la cual indica la indivisibilidad.

De esa manera las seis sílabas, «Om Mani Padme Hum», significan que en la dependencia de la práctica de un camino que es la unión indivisible del método y la sabiduría, tú puedes transformar tu cuerpo, habla y mente impura en cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buda.”

Mandalas

Entre los símbolos budistas los mandalas son dibujos que representan en forma simbólica y espiritual tanto el macrocosmos como del microcosmos siendo muy utilizados tanto el hinduismo como en el budismo.

Estructuralmente todos los mandalas tienen una forma similar, conformándose generalmente de figuras concéntricas y simétricas donde el espacio sagrado que conforma el centro del universo y la base de la concentración se representa como un círculo dibujado dentro de una forma rectangular.

En el hinduismo los yantras son lineales mientras que los mandalas budistas son mucho más alegóricos. En un mandala se representa diferentes aspectos de las enseñanzas budistas dentro de una escenificación de un universo complejo. Existen muchas variedades de mandalas que se pueden recrear por medio de pinturas, en modelos de tercera dimensión o en arena pulverizada.

En el budismo los mandalas representan un medio de unión entre el microcosmos y el macrocosmos despertando la energía espiritual del individuo y marcando el camino que lleva hacia la iluminación. La forma circular del mandala representa la rueda de la vida y también el estado de plenitud y realización que es el principal motivo de todo budista.

Los monjes elaboran sus mandalas con arena de colores que obtienen pulverizando piedras de diferentes colores, durante su elaboración se dedican a la meditación y luego lo destruyen. El espacio donde realizan los mandalas es consagrado por los monjes, durante la ceremonia de consagración se recitan mantras acompañados de una música especial, siendo estos rezos parte del proceso creativo. En los mandalas se suele representar el desarrollo del universo desde su centro, cada centro está rodeado de símbolos budistas que representan el camino al nirvana.

Primero dibujan los perímetros utilizando compás luego esparcir arena sobre la tela o en el piso para crear la ilusión de una imagen tridimensional. Rellenan los espacios con arena de colores con la ayuda del chak pur, embudo metálico de pequeña dimensión, al que hacen vibrar para que fluya la arena con mayor facilidad, como si fuera agua. Frecuentemente completan la imagen utilizando flores, hierbas, cereales o gemas.

Este proceso de creación puede durar varios días e incluso semanas. Después de terminado el mandala se procede a su destrucción. Esta destrucción se hace siguiendo procesos ya establecidos. Se barre y la arena barrida se mezcla con agua la que frecuentemente se dispersa en el mar para simbolizar lo pasajera que es la vida. En otras ocasiones se deja llevar la obra por el viento para dispersar su energía por el aire, si es posible se quema, utilizando el fuego como elemento transmutador.

Así se cumplen las tres fases de los mandalas del budismo. Akara: creación, ukara: mantenimiento y crecimiento, makara: destrucción o disolución. Estas tres fases representan una gran enseñanza budista, la mandara se crea y luego su energía se distribuye ya que el apego es fuente de sufrimiento. Se medita durante su elaboración y luego por veintiún días, luego se destruye porque lo único permanente es el cambio.

En las prácticas avanzadas del tantra los practicantes diluyen su imagen sólida de su “yo” y se imaginan a sí mismos como un ser totalmente iluminado, yidan. Ejemplificando los practicantes se figuran a sí mismos como Avalokiteshvara, personificación de la compasión. Imaginando que tienen la capacidad de ayudar como lo hace Avalokiteshvara, pero conscientes de que aún no están a ese nivel, pueden desarrollar las causas para su propia iluminación más efectiva y eficientemente.

Los universos puros donde habitan los seres búdicos se conocen también como mandalas, siendo también ese mandala además del ambiente los seres que en él habitan. Cada mundo es diferente pero básicamente está conformado por un palacio ornamentado de forma cuadrada que está ubicado en el centro de un paisaje hermoso rodeado de una barrera circular que protege de las interferencias a la meditación.

La figura principal puede ser representada de diversas maneras, masculina o femenina, sola o en pareja, parada o sentada, con muchos brazos y piernas, rodeada de otras figuras que llevan diversos objetos.

Símbolo Om

Om es una palabra sánscrita y uno de los símbolos budistas, hinduista y jaimista, también es uno de los mantras más sagrados de las religiones Dhármicas como el hinduismo y el budismo. A esta silaba también se le conoce como “canto fuerte” (udgīthá) u “oración vibrante” (praṇava mantra), siendo considerado por los hindúes como el sonido primordial por estar al principio de los mantras.

En el hinduismo Om simboliza la unidad con el supremo, la unión entre lo físico y lo espiritual, la sílaba sagrada, el primer sonido del Todopoderoso y el sonido del cual emanan todos los demás sonidos.

En el budismo la sílaba Om se utiliza principalmente en las escuelas tardías como el budismo tibetano que fue influenciada por el hinduismo y el tantra. En el budismo tibetano Om es colocada al inicio de los mantras y los dharani. El mantra más famoso es Om mani padme hum y el más usado en las ruedas de plegaria. La vibración de este mantra, según la creencia, ayuda al practicante a atrapar energías que lo iluminan es el mantra asociado al bodhisattva de la compasión, Avalokiteshvara en sánscrito o Chenrezig en tibetano.

Japa Mala

El Japa Mala o simplemente Mala es una sarta de ciento ocho cuentas de forma esférica fabricadas usualmente de madera que es usada en el hinduismo, el budismo y el sijismo para entonar los mantras o para recitar el nombre de una o varias deidades.

Entre los símbolos budistas el japa mala es utilizado principalmente por el budismo tibetano para entonar los mantras. En el budismo consta de ciento ocho cuentas fabricadas de cualquier material unidas en forma de collar que se utiliza colocando alrededor del cuello o en el brazo izquierdo.

Está compuesto por tres divisiones que se marcan en las cuentas número veintisiete, la cincuenta y cuatro y la ochenta y uno, quedando dividido en cuatro partes exactas. Tiene una cuenta más grande que las demás llamada Gurú que es la que marca el inicio y el final del japa mala.

Rematando el final de la japa mala en algunas ocasiones tiene una serie de filamentos o pueden ser dos cuentas una con forma redonda y otra con forma cilíndrica. La redonda representa la sabiduría de todos los Budas y la cilíndrica el vacío de todos los fenómenos.

El número ciento ocho tiene relevancia entre los símbolos budistas.  Según la tradición se pueden encontrar ciento ocho tipos de oscurecimientos en la mente que impiden ver con claridad o de la manera que miraría un Buda que se encuentra despierto e iluminado.

Los ciento ocho oscurecimientos o kleshas tienen una fórmula de cual provienen: las tres formas en que se divide la experiencia (forma positiva, forma negativa y la forma neutra) multiplicada por los seis sentidos (la vista, el oído, el olfato, el tacto, el gusto y la conciencia o la mente) esto da un total de dieciocho.

Después estos dieciocho se multiplican por las dos formas de percibir toda experiencia sea con apego o con aversión da como resultado treinta y seis. Y estas treinta y seis se multiplican por las tres formas que toma el tiempo (el presente, el pasado y el futuro) da como resultado final el número total de cuentas ciento ocho. Cuando el ser es capaz de superar estas ciento ocho kleshas u oscurecimientos habrá alcanzado el nirvana o la iluminación.

Igual que el número ciento ocho, el número tres en que se divide el japa mala también tiene relevancia entre los símbolos budistas: el número tres representa las tres formas que toma el tiempo (el presente, el pasado y el futuro), las tres zonas importantes a purificar (el cuerpo, la palabra y la mente), los tres venenos (el odio, la avidez y la ignorancia) o las tres Joyas (el Buda, el Dharma y la Sangha).

Se deben utilizar el dedo pulgar y el dedo índice para girar la japa mala en el sentido de las agujas del reloj. El dedo pulgar simboliza la divinidad o el estado del Buda y el dedo índice representa el ser individual, la unión de ambos representa la comunión entre lo divino y lo individual o la búsqueda de la iluminación. Al llegar al final de las cuentas si se desea continuar contando mantras se debe girar el japa mala de manera que no se pase por la cuenta Gurú y así se inicia un nuevo conteo.

En algunos japa mala se pueden encontrar contadores extras ubicados entre las cuentas ocho y nueve con aros especialmente diseñados para contar décimas y centésimas durante la recitación de mantras.

Generalmente las cuentas de los japa mala están fabricadas con madera del árbol de Bodhi (donde según la tradición alcanzó la iluminación Buda Gautama) o de sándalo, también puede ser de hueso de animal o de humano (esta solo podrán ser usadas por personas espiritualmente elevadas por su carga kármicas) Ni los animales ni los humanos deben ser asesinados para fabricar esta cuentas. Los japa mala no se deben usar como artículos de joyería pues solo alimentarán el ego.

Kalachakra

Kalachakra es un término sánscrito que se traduce como la rueda del tiempo o el ciclo del tiempo que se utiliza entre los símbolos budistas Vajrayana. Este término se refiere tanto a la deidad tántrica de Vajrayana como a la filosofía y a los ritos de meditación que se encuentran contenidos en el escrito Kalachakra Tantra que es conocido principalmente como Kalachakra Laghutantra del cual dicen que es un resumen del texto original Kalachakra Mulatantra que ya no existe.

Según los entendidos el Kalachakra es una de las prácticas más avanzadas del Vajrayana y de hecho es considerado uno de los sistemas más complejos dentro del budismo tántrico. Este sistema se centra en el concepto de tiempo (kala) y en los ciclos (chakra) que van desde los ciclos de los planetas hasta los ciclos de la respiración. Su enseñanza se basa en el trabajo utilizando la energía sutil del cuerpo hasta alcanzar al estado de la iluminación.

La Kalachakra es una representación de Buda y por lo tanto representa el conocimiento absoluto. Kalachakra lo conoce todo ya que es el tiempo, siendo el tiempo todo está bajo su influencia. Su consorte es Kalachakri quien tiene conocimiento de todo lo infinito es decir todo lo que esta fuera del alcance del tiempo. Según la tradición están unidos en la postura Yab yum (unión sexual entre una deidad y su consorte) lo cual representa la unión entre la temporalidad y la atemporalidad, como una rueda que no posee ni principio ni fin.

El Kalachakra Tantra está dividido en cinco capítulos siendo los dos primeros capítulos considerados Kalachakra base. El primer capítulo trata sobre el Kalachakra externo, y particularmente habla sobre los sistemas para el cálculo del calendario Kalachakra, sobre el nacimiento y la muerte de los diferentes universos, sobre el sistema solar y de cómo funcionan los elementos.

El segundo capítulo trata sobre el Kalachakra interno haciendo referencia a la gestación y al nacimiento de los humanos, como se clasifican las funciones del cuerpo humano y la experiencia humana y el vajra kaya. Como se expresa la existencia física utilizando los canales, vientos, gotas y otros. Según el texto la existencia humana se clasifica en cuatro estados mentales: despierto, dormido, soñando y el cuarto estado que se logra durante la expulsión de energía durante el orgasmo sensual.

Los tres capítulos restantes tratan sobre el Kalachakra alternativo, también se refieren al camino y a sus frutos. El tercer capítulo trata de la preparación para las prácticas de meditación correspondientes al sistema y sobre las iniciaciones al Kalachakra. El cuarto capítulo hace referencia a las prácticas en sí, hablando de las meditaciones del mandala y sobre sus deidades hasta las prácticas en su fase de generación y la fase de consumación de los Seis Yogas. El último capítulo trata del resultado final de todas estas prácticas la iluminación.

Como es común en todas las prácticas vajrayana, las iniciaciones Kalachakra dan capacidad al discípulo para la práctica del Kalachakra Tantra para tener acceso a la budeidad. Consisten en dos grupos de iniciaciones principales que a su vez se subdividen en once. El primer grupo consiste en los preparativos para las meditaciones correspondientes a la fase de generación. El segundo grupo hace su enfoque en las prácticas correspondientes a la fase de consumación, conocidas como los Seis Yogas de Kalachakra.

El Kalachakra Tantra hace énfasis en las similitudes y correspondencias que existen entre los seres humanos y el cosmos, siendo este concepto la base de la astrología Kalachakra, de allí que se repita a menudo en el Kalachakra Tantra la frase “así como es afuera también lo es dentro del cuerpo”.

El sistema astrológico Kalachakra es uno de los bloque principales en el cual sirve de base para la elaboración del calendario Astrológico tibetano. La astrología Kalachakra se parece al sistema occidental, utilizando cálculos complicados para, entre otras cosas, calcular la ubicación de los planetas.

El Kalachakra Tantra ha causado controversia en occidente ya que dicen que algunos pasajes de sus textos podrían interpretarse como una demonización del Islam. Esta afirmación se basa en una parte de los textos que habla de una profecía de una guerra santa entre los budistas y los que en el texto llaman “bárbaros”.

Un pasaje en específico del Kalachakra dice textualmente “El Chakravartin aparecerá al final de los tiempos en la ciudad que los dioses crearon en el Monte Kailasa. Castigará entonces a los bárbaros dentro de la batalla con su cuaternaria armada sobre toda la superficie de la tierra.

La profecía de la guerra de Shambhala vaticina un triunfo de la raza humana sobre el militarismo religioso y sobre el materialismo. El espíritu humano estará por encima de estas fuerzas según la visión ofrecida por el Kalachakra Tantra.

Ya que todos los seres humanos poseen la misma esencia búdica existe la intención de reunir a toda la humanidad bajo una sola raza vajra. El Kalachakra profetiza una guerra santa sin embargo esto estaría en contra de lo que se prometió en las enseñanzas budistas Mahayana y Theravada que prohíben expresamente la violencia.

Según el escritor budista Alexander Berzin el Kalachakra no incentiva la violencia en contra de las personas en sus profecías sino en contra de la agresión mental y emocional del interior resultante de la intolerancia, del odio, de la guerra y de la violencia. La guerra santa será un combate que sostendrán los practicantes en contra de las tendencias demoníacas y bárbaras que se encuentran en su interior según el comentarista Gelug Kaydrubjey.

El Kalachakra sostiene que las condiciones externas dependen de las condiciones del interior concentrándose específicamente en la conciencia de todos los seres, por lo que esto sería una respuesta en contra de la violencia. Según esta visión la guerra ocurre dentro de la mente y dentro de las emociones del practicante. Es cambiar radicalmente la cultura de la violencia en nombre de la religión y la ideología por la sabiduría y la contemplación.

Hablando sobre el origen y la historia del Kalachakra cuenta que el rey Suchandra del Reino de Shambhala pidió a Buda que le enseñara como pudiera él practicar el Dharma sin abandonar sus responsabilidades con su reino y sin renunciar a los placeres mundanos. Entonces Buda le enseñó el primer tantra raíz Kalachakra en la ciudad de Dhanya Kataka en Andhra Pradesh, en el sureste de India, aparentemente por bilocación ya que en ese momento se encontraba ofreciendo un discurso a los sutras en la montaña del Pico del Buitre en Bihar.

Buda impartió las enseñanzas del Kalachakra al rey Suchandra y a noventa y seis emisarios y reyes menores de su reino de Shambhala y este conocimiento permaneció allí por cientos de años. Posteriormente las enseñanzas se resumieron y se simplificaron bajo el nombre de Sri Kalachakra o Laghutantra siendo el texto que se conoce hoy en día.

A continuación le dejamos algunos enlaces de su interés:
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