Historia de la Piedra del Sol, significado, símbolos y más

Siendo uno de los monumentos imponentes más estudiados de Mesoamérica, la Piedra del Sol que hace alusión a conocimientos astrológicos y veneración al sol por parte de la civilización azteca. En este artículo, profundizaremos en el origen de este monolito, sus características y función.

PIEDRA DEL SOL

Historia de la Piedra del Sol

La piedra fue esculpida en la última etapa del período mesoamericano, entre 1250 y 1521 d.C; no hay una indicación clara del año exacto del esculpido de la piedra, autoría y propósito de este; aunque hay reseñas que hablan de la construcción de un gran bloque de piedra por parte de los aztecas en su etapa de solemnidad. De acuerdo a Diego Durán, el Huey Tlatoani Axayácatl:

«También estaba ocupado esculpiendo la famosa y grande piedra muy trabajada donde se cinceladas figuras de meses y años, 21 días y semanas».

Por su parte, Juan de Torquemada narró en su Monarquía de Indiana, cómo Moctezuma Xocoyotzin ordenó llevar una gran roca desde Tenanitla (en la actualidad San Ángel), a Tenochtitlan, pero en el camino cayó sobre el puente del distrito de Xoloco.

La roca madre de la que se extrajo deriva del volcán Xitle y se pudo obtener de San Ángel o Xochimilco. El geólogo Ezequiel Ordoñez en  el año 1893, comprobó su fuente de origen y decretó su composición como basalto olivino. Probablemente fue arrastrado por miles de personas desde un máximo de 22 kilómetros hasta el centro de México-Tenochtitlán.

Luego de la conquista fue trasladado fuera del Templo Mayor, al oeste del antiguo Palacio Virreinal y la Zanja Real, donde perduró descubierto, con el realce hacia arriba durante muchos años. De acuerdo al propio Durán, fue durante la función del arzobispo de Alonso de Montúfar que ordenó el entierro de la Piedra del Sol para que «el recuerdo del antiguo sacrificio que se hizo allí fuera borrado. »

PIEDRA DEL SOL

Hacia finales del siglo XVIII, el virrey Juan Vicente de Güemes promovió un conjunto de modificaciones  urbanas en la capital de Nueva España. Una de ellas fue la construcción de nuevas calles y el mejoramiento de ciertos distritos de la ciudad, gracias a la colocación de desagües y aceras. En el caso de la llamada Plaza Mayor, se construyeron alcantarillas donde se niveló el suelo y se renovaron las áreas.

Fue José Damián Ortiz de Castro jefe principal de la planificación urbana realizada, quien notificó el descubrimiento de la Piedra del Sol el 17 de diciembre de 1790. El monolito fue encontrado a medio metro de la superficie (50 centímetros), y a 60 metros al oeste desde la segunda entrada del Palacio Virreinal y sobresale del suelo con un «dispositivo real de doble polea» .

Antonio de León y Gama fue al lugar de la revelación para visualizar y decidir sobre el origen, y importancia del monumento. De acuerdo a Chavero, fue León y Gama quien le asignó el calificativo de calendario azteca, considerándolo como un elemento de visita popular. León y Gama lo expresó así:

… Con motivo del nuevo pavimento, mientras se bajaba el piso de la Plaza el 17 de diciembre del mismo año 1790, se descubrió medio bastón de profundidad y a una distancia de 80 al oeste de la misma segunda entrada del Palacio Real, y 37 al norte del Portal de las Flores, la segunda piedra en la superficie posterior de la misma.
León y Gama, citado por Chavero

El propio Gama intercedió ante el canónigo de la Catedral José Uribe, para que el monolito encontrado ya no fuera enterrado debido a su supuesto origen pagano, por el cual casi dos siglos antes había permanecido oculto. Gama expresó que en países como Italia, se ha invertido mucho en salvar y exhibir públicamente los monumentos del pasado. Cabe señalar que debido al espíritu de la época, se hicieron esfuerzos para exhibir el monolito en un lugar público y también para promover su estudio.

PIEDRA DEL SOL

Gama defendió en sus escritos el carácter artístico de la piedra, en comparación de los argumentos de autores como George-Louis Buffon, que menosprecia en sus opiniones a las personas nacidas en el continente americano y su talento artístico.

El monolito se colocó junto a la torre oeste de la catedral metropolitana el 2 de julio de 1791. Allí, fueron a visitarlo  personajes como Alexander von Humboldt, quien realizó varios estudios sobre su iconografía. Durante la injerencia de Estados Unidos en México, los soldados estadounidense que ocuparon el lugar utilizaron la piedra como tiro al blanco.

En agosto de 1855 fue trasladada a la galería de monolitos del Museo Arqueológico de la calle Moneda, por iniciativa del Dr. Jesús Sánchez, su director. Según los documentos de la época, sabemos de la animosidad popular causada por el hito público causó el recogimiento de la ciudad.

En 1964  fue transferida al Museo Nacional de Antropología e Historia, cuya presentación se impone en la sala mexica del mencionado museo y está reflejada varias monedas mexicanas.

Antes del hallazgo del monolito Tlaltecuhtli, diosa de la tierra, de 4 por 3.57 metros de altura, se consideraba que la Piedra del Sol era el monolito mexicano más grande en tamaño.

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Descripción de la Piedra del Sol

La piedra del sol es un enorme bloque de basalto totalmente esculpido, escultura en roca volcánica de color negro verdoso con un poco de tonalidades naranjas y rojas, su peso es de aproximadamente unos 24.000 kilogramos. El enorme disco, cuyo diámetro supera los tres metros y medio, y estuvo pintado con colores vinculados a su simbolismo. En cuanto a su contenido, muestra patrones escultóricos en su superficie que resumen la compleja cosmogonía mexicana.

Para comprender mejor lo que representa la escultura, hay que ver a las diferentes facetas que transita el Sol mientras cruza el cielo. Hay tres puntos en los que el Sol Tonatiuh, pasa a lo largo de este camino: primero, como Huitzilopochtli, el joven guerrero que se alza por la tierra hacia el este para elevarse en el cielo, acompañado por guerreros asesinados en acción o sacrificados cantando canciones de guerra. El este representa el curso masculino del universo.

Al mediodía, da paso al Sol central, cuya cara es precisamente la que emerge en la parte central del monumento. Tiene un cuchillo de sacrificio que sobresale de su boca. Su contraparte vertical es el mundo subterráneo, pero al mismo tiempo sirve como una cuenca hidrográfica entre el este y el oeste.

Más tarde, se convierte en el Sol vespertino, el Sol descendente Tzontémoc, que estará acompañado por mujeres guerreras que fallecieron durante el nacimiento de sus hijos, revelando el viaje femenino del universo. Es aquí donde la tierra engullirá al sol para pasar al mundo subterráneo. Esto establece el movimiento continuo de la estrella expresado de tres maneras diferentes, dependiendo del atributo que le corresponde en cada una de sus etapas a través del cielo.

Ya dentro de la tierra, el mundo de los muertos se iluminará y tendrá un aspecto importante, porque estamos ante un rito de paso a través del cual la matriz de la diosa de la tierra transformada en el infierno o Mictlan, este será el lugar donde se generará el Sol, que dará a luz todas las mañanas. Esto es a lo que parece referirse el Códice de Borgia cuando en una de sus placas muestra el gran sol nocturno.

Ahora el movimiento que se produce desde el amanecer hasta el atardecer ganará su presencia en forma de pirámides, que obedecen a este movimiento constante con una línea oblicua que se eleva para llegar a su parte más alta, donde la conjunción se produce desde el hombre con la deidad por sacrificio, luego desciende gradualmente hacia el oeste.

Esto es particularmente evidente en las pirámides que por sus características representan el centro del universo, llamémosla la Pirámide del Sol o la Serpiente Emplumada en Teotihuacán, o los templos principales de Tenochtitlan y Tlatelolco.

Su fachada principal está orientada al oeste; asociado con el sacrificio y la fertilidad; con una enorme plataforma que los rodea y con su simbolismo de montañas sagradas que se encuentran sobre la cueva, lo que también significa un lugar donde las personas nacen como una entrada al mundo de los muertos, estas construcciones van más allá de la mera presencia de un templo para convertirse en el centro universal de las personas que los erigieron.

Es el centro fundamental en el que los niveles celestes y el mundo subterráneo se unen y de allí salen los cuatro cursos universales. Es el centro de los ejes, donde convergen las diferentes fuerzas del universo. Además, es el lugar donde algunos de los mitos que nos llegan se expresan en aquel tiempo.

Disco Central

Según algunos investigadores como Hermann Beyer y Alfonso Caso, en el centro del monolito está la cara del quinto dios solar Tonatiuh, dentro del glifo del «movimiento» (Ollin), un cuchillo de piedra de sacrificio (Tecpatl) que simboliza su lengua y en sus manos con garras sujetan cada una un corazón humano. Caso de acuerdo a este opina:

La cara de Tonatiuh se visualiza en el centro del disco, y junto a él sus manos que muestran las garras de águila que presionan unos corazones de características humanas, ya que los aztecas conciben el sol como un águila que por el día, sube al firmamento se denomina Cuauhtlehuánitl, «águila que se eleva», y por la tarde se denomina Cuauhtémoc, «águila caída», nombre del último desdichado emperador azteca «.
«Pueblo del Sol» –  Alfonso Caso

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Los investigadores Carlos Navarrete y Doris Haydn, por su parte, propusieron en 1974 que representaba a Tlaltecuhtli (diosa o dios de la tierra en la mitología mexica del cual nació el orden, las plantas y la humanidad).

En el centro de la escultura, hay dos garras de águila con un círculo debajo y otra arriba agregando cuatro, que es el cuatro Ollin que identifica el quinto sol, de donde nacerá el hombre náhuatl que estará dotado de maíz como alimento; esto se reseña en la Leyenda de los Soles y en los Anales de Cuauhtitlan que forman el Códice Chimalpopoca, que narra:

«El nombre de este Sol es naollin (4 movimientos). Ya nos pertenece, a nosotros que vivimos hoy. Es su signo, el que está aquí, porque incurrió en el fuego del Sol en el horno sagrado de Teotihuacan. Era el mismo Sol de Topiltzin (nuestro hijo) de Tollan de Quetzalcoatl «

Las Cuatro Eras

Los cuatro cuadrantes que rodean a la dios central simboliza a los cuatros soles antepasados que precedieron al quinto sol actual.

  • En el cuadrante de la parte superior derecha, se representa el 4 Jaguar, el día en que después de 676 años, la primera era terminó cuando surgieron de lo profundo de la tierra bestias que engulleron a todas las personas.
  • A su izquierda se encuentra 4 Viento, que inmortaliza que después de 364 años, vientos tempestuosos revolvieron la tierra y forjaron a los que no murieron convertirse en monos.

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  • En el cuadrante de abajo esta 4 Lluvia, esta época tuvo un tiempo de 312 años, los que existieron en esta murieron o se transformaron en pavos después de un diluvio de fuego.
  • Abajo en el cuadrante inferior derecho se encuentra 4 Agua, el preludio de nuestro mundo que duró 676 años, y terminó cuando quienes lo habitaban murieron sepultados por las aguas y transformados en peces.

La duración de las eras se expresa en años, aunque deben observarse a través del prisma del tiempo azteca. En resumen, la similitud a estos números 676, 364 y ​​312 es que son múltiplos de 52, este resultado es el tiempo de 1 siglo azteca, y es por eso que manifiestan varios siglos aztecas. Así, 676 años son 13 siglos aztecas; 364 años son 7 y 312 años son 6 siglos aztecas.

La serie es 13, 7, 6 y 13 (la suma de 7 y 6 da de resultado 13). En definitiva, hay 39 períodos aztecas que es un múltiplo de 13, es decir 13 + 13 + 13.

Asimismo, los 52 ciclos de un siglo azteca son un múltiplo de 13. Específicamente 13 + 13 + 13 siglos aztecas de 13 + 13 + 13 + 13 años cada uno, y por lo tanto el número total de años de 39 ciclos aztecas, que es 2028 años, es 13 x 156.

Igualmente, 312 años (6 siglos) pueden referirse a un ciclo maya, y pueden ser 365 años o años mayas o Haab (dieciocho meses de veinte días cada uno, más un período adicional de cinco días), con el resto 0.2422.

Así, 312 años haab (311.8 años calendario) corresponden a 113.880 días durante los cuales regularizan el Tzolkin (260 días x 438), el lapso sinódico de Venus (584 días x 195) y el ciclo sinódico de Marte (780 días x 146).

Puntos Cardinales

Asimismo, el disco del medio contiene los signos de los puntos cardinales colocados estratégicamente entre los signos de las edades:

  • Norte: signo 1 Sílex.
  • Sur: signo 1 Lluvia.
  • Este: signo de heráldico con Xiuhuitzolli.
  • Oeste: con el signo 7 Mono.

Contiguo a los cuatro puntos cardinales, hay un grupo de signos de cinco días, un grupo de cinco «semanas» de trece días y un grupo de años.

Primer Anillo

El consecuente anillo está formado por los pictogramas de los veinte días renacidos del inmaculado calendario azteca, Tonalpohualli en sentido contrario de tiempo. Estos veinte días se combinaron con trece números hasta que se formó un año consagrado de doscientos sesenta días. Estos son:

  • Cipactli: pronunciación [siˈpáktɬi],  simbología de reptiles como el cocodrilo (animales similares) o un dragón y dirección este.
  • Ehecatl: pronunciación [eʔˈéːkatɬ], simbología el viento y dirección norte.
  • Calli: pronunciación [ˈkáɬːi], simbología la casa y dirección oeste.
  • Cuetzpallin: pronunciación [kʷetsˈpálin̥], simbología el lagarto y dirección sur.
  • Coatl: pronunciación [kú˕ːwaːtɬ], simbología la serpiente o víbora y dirección este.
  • Miquiztli: pronunciación [miˈkístɬi], simbología la muerte y dirección norte.
  • Mazatl: pronunciación [ˈmásaːtɬ], simbología el venado y dirección oeste.
  • Tochtli: pronunciación [ˈtú˕ːtʃtɬi], simbología el conejo y dirección sur.
  • Atl: pronunciación [ˈaːtɬ], simbología el agua y dirección este.
  • Itzcuintli: pronunciación [itsˈkʷíːn̥tɬi], simbología el perro y dirección norte.
  • Ozomatli: pronunciación [u˕su˕ˈmáʔtɬi], simbología el mono y dirección oeste.
  • Malinalli: pronunciación [maliːˈnáɬːi], simbología el pasto y dirección sur.
  • Ácatl: pronunciación [ˈáːkatɬ], simbología el carrizo y dirección este.
  • Ocelotl: pronunciación [u˕ːˈséːlu˕ːtɬ], simbología el ocelote o jaguar y dirección norte.
  • Cuauhtli: pronunciación [ˈkʷáːʍtɬi], simbología el águila y dirección oeste.
  • Cozcaquauhtli: pronunciación [ku˕ːskaˈkʷáːʍtɬi], simbología el buitre y dirección sur.
  • Ollin: pronunciación [ˈú˕liːn̥], simbología el movimiento, sismo o terremoto y dirección este.
  • Tecpatl: pronunciación [tékpatɬ], simbología la obsidiana o el cuchillo de obsidiana y dirección norte.
  • Quiahuitl: pronunciación [kiˈjáwitɬ], simbología la lluvia y dirección oeste.
  • Xōchitl: pronunciación [ˈʃú˕ːtʃitɬ], simbología la flor y dirección sur.

Esta se constituye de veinte segmentos iguales con números que simbolizan los días del tiempo azteca. En la moneda de 2 pesos este círculo está reflejado en el borde externo, en ella solo se visualizan 10 días. En la parte de arriba de la moneda, exactamente en el medio está la flor Xóchitl, que es el 20. Los otros símbolos son: sílex, movimiento, águila, jaguar, caña, agua, muerte, serpiente y casa.

Segundo Anillo

El segundo anillo contiene varios bloques de cuadrantes, cada una de estas contiene cinco puntos que simbolizan las semanas de cinco días. También hay ocho ángulos que fraccionan el monolito en ocho partes, que probablemente representan los rayos solares colocados en la dirección de los puntos cardinales.

Tercer Anillo

En el borde inferior de la piedra del sol, las bocas de dos Xiuhcóatl («víboras de fuego») se abren, rodean y enmarcan la piedra y transportan al dios en el cielo, cara a cara. Sus cuerpos están fraccionados en secciones que podrían simbolizar las llamas. Estas secciones podrían representar 52 ciclos anuales: el siglo Mexica estaba compuesto por 52 años (cada correspondencia entre el comienzo del año calendario con lo sagrado 365 y 260 días), cada vez que terminaba un ciclo de 52 años, tenía lugar la ceremonia del Nuevo Fuego.

En el segmento superior del monolito, hay un cuadrado esculpido entre las colas de las víboras representa la fecha Matlactli Omey-Ácatl (13 cañas). Se cree que esto corresponde a 1479, el año en que se celebró el Nuevo Fuego durante el reinado de Axayácatl y al mismo tiempo el año en que se elaboró este calendario. En la pico de esta piedra, hay ocho relieves con distancias iguales que simbolizan a varias constelaciones.

Numismática

En las monedas acuñadas de México es muy común visualizar en el anverso, la representación de la piedra del sol; las monedas donde está esta figura son las siguientes:

  • 5 centavos con níquel entre 1905 y 1914.
  • 5 centavos de níquel acuñada entre 1936 y 1942.
  • 10 centavos acuñada en níquel entre 1936 y 1946.
  • 5 centavos acuñada en acero inoxidable entre 1992 y 2002.
  • 10 centavos grabada en acero inoxidable entre 1992 y 2002.
  • 20 centavos acuñada en bronce-aluminio entre 1992 y 2002.
  • 50 centavos grabada en bronce-aluminio entre 1992 y 2002 tenía una estilización parcial del Alcat (día 13) paralela al pentágono incorporado en la moneda.
  • 1 peso (compuesta de bronce-aluminio y círculo de acero inoxidable) grabada desde 1992.
  • 2 pesos (compuesta de bronce-aluminio y círculo de acero inoxidable) grabada desde 1992.
  • 5 pesos (compuesta de bronce-aluminio y círculo de acero inoxidable) grabada desde 1992.
  • 10 pesos (compuesta de cuproníquel y círculo de bronce y aluminio) grabada desde 1992.
  • 500 pesos (valor nominal) acuñada en oro golpeada entre 1985 y 1986 con motivo de la Copa Mundial de Fútbol de 1986 lleva un grabado de todo el disco detrás de la silueta de un jugador de fútbol.
  • 20 pesos de grabada en oro entre 1919-1959, lleva la piedra del sol en su totalidad.
  • 100 pesos acuñada en plata desde 2007, también lleva toda la piedra del sol.

Otros datos de interés

El Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, divulgó hace no mucho tiempo datos interesantes sobre algunas investigaciones realizadas del calendario azteca. Entre ellos mencionan los siguientes:

  • Durante el auge azteca, el calendario se usó horizontalmente no verticalmente, como se expone actualmente. Sirvió como una plataforma de sacrificio de guerreros, por lo que tiene una cavidad que sirvió como colector para los corazones y la sangre del combatiente caído.
  • Según los documentos de Fray Bernardino de Sahagún, autor de «Historias de cosas de la Nueva España», cada mes de la piedra del sol azteca estaba vinculado a un dios:

Mes 1 (2-21 de febrero): Talcahuano. Diosa Chalchihuitlicue.

Mes 2 (del 22 de febrero al 13 de marzo): Tlacaxipehualiztli. Dios Xipe -Totec.

Mes 3 (14 de marzo al 2 de abril): Tozoztontli. Dioses Coatlicue y Tláloc.

Mes 4 (del 3 al 22 de abril): Hueytozoztli. Dioses Centéotl y Chicomecóatl.

Mes 5 (del 23 de abril al 12 de mayo): Tóxcatl. Dioses Tezcatlipoca y Huitzilopochtli.

Mes 6 (del 13 de mayo al 1 de junio): Etzalcualiztli. Dioses Los Tlaloques.

Mes 7 (2-21 de junio): Tecuilhuitontli. Dios Huixtocihuatl.

Mes 8 (del 22 de junio al 11 de julio): Hueytecuilhuitl. Dios Xilonen.

Mes 9 (12-31 de julio): Tlaxochimaco. Dios Huitzilopochtli.

Mes 10 (del 1 al 20 de agosto): Xocotlhuetzi. Dios Xiuhtecuhtli.

Mes 11 (del 21 de agosto al 9 de septiembre): Ochpaniztli. Dios Tlazoltéotl.

Mes 12 (del 10 al 29 de septiembre): Teotleco. Dios Tezcatlipoca.

Mes 13 (30 de septiembre al 19 de octubre): Tepeilhuitl. Dios Tlaloc.

Mes 14 (del 20 de octubre al 8 de noviembre): Quecholli. Dios Mixcóatl/Camaxtli

Mes 15 (del 9 al 28 de noviembre): Panquetzaliztli. Dios Huitzilopochtli.

Mes 16 (del 29 de noviembre al 18 de diciembre): Atemoztli. Dios Tlaloc.

Mes 17 (del 19 de diciembre al 7 de enero): Tititl. Dios Ilamatecuhtli.

Mes 18 (8-27 de enero): Izcalli . Dios Xiuhtecuhtli.

Nemotemi (del 28 de enero al 1 de febrero): Cinco días considerados por los aztecas como vacíos o desastrosos.

  • Según los testimonios de Fray Diego Durán, en su Historia de las Indias de Nueva España, el calendario azteca comenzó a esculpirse 42 años previos al desplome de Tenochtitlán. Fue el emperador Axayácatl quien ordenó que esto se hiciera con el recinto Cuauhxicalco, para colocar el calendario dentro. Se dice, que la roca basáltica fue esculpida por el artista Tecpatl.
  • El nombre real de este monolito es Cuauhxicalli o jícara del agua, aunque se le conoce coloquialmente como el Calendario Azteca o Piedra del Sol.
  • Uno de los elementos más particulares de Piedra del Sol, consiste en los signos de Ilhuicatl (los cielos) encarnados alrededor del borde de la piedra. Estos simbolizan las estrellas sobre el cielo nocturno, el signo del planeta Venus y las dagas de obsidiana como rayos de luz en el cielo diurno.
  • Las gráficas en «V» que son tan representativas en gran parte de la piedra del sol, simbolizan los resplandecientes rayos solares.

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